Los Bunkers revivieron de manera fugaz, motivados por el acontecer nacional donde la música ha tenido un peso importante. Fue en medio de Basta Ya, un acto político organizado por la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos.

Cifras preliminares indican que fueron más de 120 mil personas las que se reunieron en torno a la actividad, que estuvo cargada de denuncia. Un camión que poseía un escenario en altura recibió por 40 minutos a la banda y adornó por una tarde entera al lugar que ha sido protagonista del llamado estallido social.

Eran las 19:35 cuando ocurrió lo que muchos esperaban. Mauricio Basualto, Mauricio Durán, Francisco Durán y los hermanos Álvaro y Gonzalo López salieron a quebrar una pausa que hasta ese momento contaba ya cinco años.

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La gente gritó a los pies de los músicos, quienes no se tardaron en regalar un show de 9 canciones. El hielo se partió con «Ven Aquí» del disco Vida de Perros (2005), la placa que terminó de acreditar que Los Bunkers son la última gran banda de la música chilena.

A ella les siguieron «Santiago de Chile», «Llueve sobre la ciudad», «Canción para mañana», «Nada nuevo bajo el sol», «El necio», «No me hables de sufrir», «Bailando solo» y «Miño». De pronto el tiempo retrocedió y daba la sensación de que Los Bunkers jamás se separaron. La complicidad escénica seguía intacta, así como la pulcra ejecución que caracterizó desde siempre a la pandilla penquista.

La gran masa de gente combinó las letras de la banda con consignas contrarias al gobierno a lo largo de cada una de las canciones que Los Bunkers regalaron durante la soleada tarde ocurrida en la rebautizada popularmente Plaza Dignidad. Tanto las almas movilizadas como la agrupación estuvieron rodeadas de un aire de triunfo.

Lo que se vivió el 13 de diciembre de 2019 debe ser recordado como algo histórico.