Las portadas de todo el mundo amanecieron este lunes 15 de julio con Novak Đoković como flamante ganador de Wimbledon 2019. El serbio se impuso ante Roger Federer en una final de alto impacto: duró 4 horas y 57 minutos —la más larga en la historia del tenis— con un marcador que le entregó la victoria a Đoković en el quinto set 7-6 (5), 1-6, 7-6 (4), 4-6 y 13-12 (3).

Pero antes de que los asistentes si quiera llegaran a sentarse a ver la gran fina de varones singles, otra final se llevó a cabo. Hablamos de la final de tenis adaptado con jugares en silla de ruedas, donde el enfrentamiento fue entre el japonés Shingo Kunieda, el mejor jugador adaptado de la historia y actual número 1 del circuito, contra el argentino Gustavo Fernández. Tanto en 2017 como en 2018 Fernandéz había llegado a la final del Grand Slam, pero en ambas oportunidades sucumbió ante el sueco Stefan Olsson, por lo que esta victoria fue extremadamente significativa para el cordobés.

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El marcador del encuentro favoreció a Fernández en un encuentro que comenzó perdiendo 4-6 ante Kunieda. No obstante, el Lobito como le dicen en su país de origen, lo dio vuelta terminando en los siguientes dos juegos con un 6-3 y 6-2 arriba.

Ganar Wimbledon significa autentificar aún más el gran año que está viviendo Fernández. Esto porque en 2019 ya lleva tres Gran Slams ganados: Australia, Roland Garros y ahora Wimbledon. Lo que lo convierte en el primer tenista en silla de ruedas en ganar los tres primeros majors de la temporada desde que se introdujo la competencia “individual” de tenis adaptado en los cuatro certámenes. Anteriormente y en el caso de Wimbledon, por ejemplo, los jugadores en silla de ruedas solamente competían en formato dobles.

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