En los últimos años Adele ha cambiado tanto como mujer como cantante. Pasó por una depresión, ansiedad y un divorcio que, si bien nos trajo buenas canciones, fueron momentos duros para ella. Pronto, como si hubiese reencarnado en una versión renovada de ella misma, lanzó su álbum «30″ lleno de canciones con nuevos estilos musicales como «Woman Like Me» o «Oh My God». Esta última estreno su video el pasado martes 12 de enero y tiene mucho que ofrecer.  

Simbolismos

Muchas veces los cantantes usan simbolismos en sus videos musicales para demostrar cosas que quizás sus letras no dicen tan explícitamente. Este no fue la excepción.

La manzana, las sillas, el caballo y las bailarinas son algunas de las representaciones del contenido. Por si sola, Oh My God se trata de ella luego de la ruptura, de los difícil que es salir adelante y de como no debe darle explicaciones a nadie sobre sus acciones.

La Manzana y la serpiente

Ambos elementos son asociados casi automáticamente con Adán, Eva y el deseo prohibido. A la manzana roja en particular se la puede asociar con el amor, la lujuria e incluso con la sabiduría. Pero en conjunto con la serpiente está más cerca de relacionarse con la tentación y el deseo del que hablábamos antes. Al principio se ve la manzana sola en una silla y al final del video Adele muerde la manzana ¿Qué nos querrá decir?

El caballo negro y su doble

Se observa un caballo negro que está amarrado a la silla a través de una cuerda, donde está sentada Adele. El animal y su color representan fuerza y sabiduría, poder y motivación, cualidades que todos necesitamos luego de un quiebre amoroso.  Por otro lado al principio y en varias partes de la creación audiovisual se puede ver a la cantante con otra versión de ella misma, lo que muestra su dualidad entre avanzar y salir con más personas o perder la esperanza en el amor, lo cual habla también en la letra del sencillo. 

La danza

En manos de Megan Lawson, quien también ha coreografiado a cantantes como Madonna, lo artístico de la puesta en escena durante el video es innegable. La narración del baile también cuenta una historia, pues surge una transición que termina en un estilo más contemporáneo con una especie de rave, varias personas moviéndose al mismo tiempo que además expresan diferentes emociones durante el video como tristeza, nostalgia y libertad.