Hace algunos días, fuimos espectadores de un cortejo fúnebre de trabajadores y trabajadoras del arte que avanzaron vestidos de negro en pleno centro de Santiago hasta el Paseo Ahumada con Huérfanos. Esta semana, se llevó a cabo la primera concentración de músicos «por el derecho a trabajar» en el Parque Almagro y el jueves, también se realizó un intervención en Santa María y Andrés Bello, donde los transeúntes pudimos apreciar el enorme cartel que decía: “Salvemos la música chilena”.

Nadie nos quiso ayudar de verdad

Esta semana, en el marco de las modificaciones al plan Paso a Paso, se anunciaron nuevas restricciones y una de ellas, consistió en la prohibición de reproducir música -ya sea en vivo o envasada- en restaurantes, cafés y locales similares, en todas las comunas en Fase 1, 2 y 3. El anuncio logró sostenerse por apenas 24 horas, cuando las autoridades tuvieron que retractarse, en vista al rechazo generalizado que tuvo, no solo en la industria musical, sino también por parte la ciudadanía.

«La música hace que se alce la voz, lo que aumenta la cantidad de gotas expulsadas al hablar», señalaron desde el Ministerio de Salud, aludiendo al impacto en el alza de los contagios por Covid-19.

Diversas organizaciones, tales como la Sociedad de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), la Industria Musical Independiente de Chile (IMI CHILE), el Sindicato de Folcloristas de Chile, entre otras, reaccionaron con fuerza mediante un comunicado. Máximo Pillaco, presidente de la Asociación Chilena de Gastronomía (Achiga), calificó la medida como «demasiado extrema» y una larga lista de artistas hicieron notar su desacuerdo en redes sociales bajo el hashtag #LaMusicaNoMata. 

Incluso la ministra de la Cultura, las Artes y el Patrimonio, Consuelo Valdés, salió al paso con un Tweet, intentando poner paños fríos a una situación que a todas luces, era descabellada: «El sector musical necesita trabajar. Fueron de los primeros en bajar la cortina y uno de los más afectados por la pandemia. Estoy en conversaciones con la autoridad sanitaria. #SiempreCultura», señaló en la red social, pero sus palabras llegan tarde, porque a diez meses del inicio de la pandemia en Chile, el gobierno todavía ha sido incapaz de dar respuesta a las necesidades del rubro. 

¿Por qué pueden abrir restaurantes, malls, hoteles e incluso Fantasilandia, pero no se permiten el funcionamiento de espectáculos musicales, teatros o cines con aforo reducido?… Da la sensación de que es antojadiza la regulación y los desafortunados dichos de la ministra meses atrás en una entrevista para CNN Chile, parecen ser el fiel reflejo de una triste realidad: la cultura no es prioridad en el Chile de hoy y los músicos son víctimas de un desamparo total. 

¿Cómo se enfrenta una crisis cuando la ayuda estatal se restringe a los concursos?

Me atrevo a ser tan tajante, porque los datos sostienen mi postura: Durante los meses de cuarentena, el desempleo en el sector cultural superó el 40%, según el Centro de Encuestas y Centro de Estudios Longitudinales 2020 de la Universidad Católica. ¿La ayuda destinada a este sector? seguimos por la senda de los fondos concursables, a sabiendas de que el gremio en su mayoría, está compuesto por trabajadores informales, por lo que los bonos estatales les son imposibles de cobrar. 

Más dramático aún, según la Asociación Nacional de Funcionarios del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (ANFUCULTURA), actualmente el 50% de los trabajadores del arte se encuentra inactivo en Chile y calculan que que apenas el 2% de los trabajadores del sector pudo cobrar el seguro de cesantía.

«El Estado nos está desestimando. No se está pensando en lo importante que es la música en la salud mental y física de un país. La ayuda que ha llegado ha sido muy acotada, principalmente en los fondos de cultura y algunos eventos on-line. Esto nos pone en pie de emergencia, porque se vienen seis meses muy complicados. Nuestro sector se está desgranando», dice Rodrigo Osorio, Vicepresidente de la SCD y vocalista de Sinergia.

Añade que los efectos de la pandemia han significado disminución de hasta un 40% en la recaudación por concepto de derecho autoral. ¿La razón? la principal fuente de ingreso de los artistas son las presentaciones en vivo. 

Sin dudas, se trata de un problema que se ha acrecentado con la pandemia, pero el menoscabo al sector cultural ha sido histórico en nuestro país y solo ha ido empeorando con el tiempo, pero podría ser aún peor. El gobierno ya anunció la disminución del presupuesto que baja de un 0.4% a 0.3% para el 2021. Es decir, estamos muy al debe, si consideramos que el promedio del presupuesto nacional para cultura de los países miembros de la OCDE es de un 2%,

¿Qué dicen los estudios?

La Organización Mundial de la Salud detalla que el virus se puede propagar a través de pequeñas partículas líquidas expulsadas por una persona infectada a través de la boca o la nariz al toser, estornudar, hablar, cantar o resoplar. Esto es de común conocimiento y diversos estudios del último tiempo lo han reafirmado.

Tal es el caso, de uno llevado a cabo recientemente por la Universidad de Colorado, donde científicos confirmaron que los interiores y lugares cerrados, son los más peligrosos y señalaron que el mayor riesgo de contagio depende de tres factores: ventilación, mascarillas y la duración del encuentro en el lugar.

Es por esto, que la OMS y el citado estudio, insisten que medidas como la ventilación, el uso de mascarilla y reducir el tiempo de contacto, son vitales a la hora de reducir el riesgo de contagio. 

Incluso un estudio realizado por el Instituto Fraunhofer Heinrich Hertz, de Berlín, y que tuvo como sede la Sala de Conciertos de Dortmund, determinó que tomando estas medidas, sería perfectamente factible hacer conciertos, incluso en espacios cerrados en plena pandemia.

«El equipo determinó que llenar las salas de concierto en un 50% de su capacidad total no implica riesgo para la salud de la audiencia. Eso sí, siempre que el lugar tenga suficiente suministro de aire fresco y todos los asistentes usen máscaras faciales», dijo en un comunicado el Dr. Wolfgang Schade, jefe del estudio. 

En conclusión, el futuro artístico de Chile se ve amenazado, si las autoridades no reconsideran el papel que juegan las artes en las vidas humanas. Así mismo, se requiere de manera urgente, del apoyo del gobierno al gremio, más allá de los fondos de emergencia. Este parece ser, una vez más, el baile de los que sobran. 

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