Ratita querida, ¿estás al tanto sobre la misión DART de la NASA? Si no, no pasa nada, porque hoy en Un País Generoso recibimos a César Fuentes, astrónomo de la Universidad de Chile, para que nos explicara con mayor detalle en qué consiste este experimento.

Partamos por el principio

La teoría del Big Bang propone que el universo originalmente era una masa densa y de altísima temperatura, que eventualmente se expandió. Pero esa expansión sigue y sigue, y en medio de la nada que nos rodea existen infinitos planetas, cometas y meteoros. Dos de ellos son Dimorphos y Didymos, que la NASA espera desviar. 

Tal como nos cuenta César, no existe un pánico real que de alguno de ellos impacte a la Tierra y menos con condiciones terribles. El objetivo de hacer chocar una nave contra Dimorphos es hacer un experimento que pueda responder varias dudas sobre nuestra tecnología. ¿Podría hacerse esto en el futuro en otras condiciones? ¿Qué pasará con el asteroide? ¿Nuestra ciencia lo podrá lograr o seguirá siendo ficción? 

¿Es necesario impactarlo?

No desde una perspectiva simplista, pero sí desde una científica, ya que siempre se deben hacer experimentos para demostrar las hipótesis. Y como dice César «Aunque las ecuaciones son simples, el estudio in situ siempre es sorpresivo. Por eso uno hace experimentos, para corroborarlos, igual que con las elecciones». 

El futuro de DART

En simple, DART es más o menos como un refrigerador que viaja dentro de un cohete Falson 9. Salió ayer de la Tierra, pero se espera que impacte a Dimorphos en 2022. Diez días antes de la fecha del impacto soltará un satélite pequeñito, el que lleva dos cámaras para tomar fotografías del antes y el después del impacto.

Aunque esas fotos viajarán hasta la NASA, la cámara y el resto del equipo quedará flotando por ahí. Y ya más adelante, entre 2025 y 2026, según lo que estima César, una misión europea retornará a esa zona para averiguar cómo quedó todo.