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Nutricionistas coinciden: Estos son los tres pasos que debes seguir para reprogramar tu cerebro y cambiar tus hábitos

Descubre por qué la fuerza de voluntad no basta para transformar tu rutina. Experta explica cómo facilitar el cambio real.

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Lograr nuevos hábitos suele parecer una batalla perdida contra nuestra propia voluntad. Sin embargo, la Dra. Catalina Fullerton plantea una perspectiva distinta en su libro "Doctora, ¿cómo chucha lo hago?".

Según la especialista, el secreto no reside en el esfuerzo extremo, sino en entender la biología de nuestro sistema nervioso.

Cómo hackear tu cerebro

Para explicar por qué nos cuesta tanto cambiar, la profesional utiliza una metáfora infalible. Nuestro cerebro funciona con rutas establecidas. Los comportamientos antiguos son como una carretera pavimentada y conocida. En cambio, intentar algo nuevo es como caminar por una "ruta fea", llena de barro y maleza.

Esta resistencia es natural. El cerebro busca ahorrar energía y prefiere lo que ya conoce. Para tener éxito, necesitamos "mononar el camino". Esto significa hacer que la nueva ruta sea más atractiva y fácil de transitar mediante la repetición y el estímulo positivo.

La estrategia de los tres pasos

En conversación sobre su método, la Dra. Catalina Fullerton destaca que la clave es la fragmentación. No se puede cambiar todo de una vez. El primer paso es elegir una sola meta y que esta sea muy pequeña.

El segundo es la repetición constante para crear el surco neuronal.

El tercer paso, y quizás el más relevante, es el autorefuerzo. "Hay que felicitarse por los logros pequeños", asegura la experta. Este acto libera dopamina, el neurotransmisor del placer, que le avisa al cerebro que esa "ruta nueva" vale la pena. Es un hack biológico para mantener la motivación a largo plazo.

Microbiota y salud integral

Más allá de lo mental, Fullerton pone énfasis en la salud cardiometabólica. Chile enfrenta índices de obesidad preocupantes y la solución no es una dieta mágica.

La doctora menciona que nuestra microbiota actúa como un aliado invisible. Mantener un equilibrio interno ayuda a que los procesos biológicos de cambio sean más fluidos y sostenibles en el tiempo.


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