El es «Harley El Tuerto”, un perrito pug de tres años de edad y apodado así por la discapacidad visual que tiene. El es parte del servicio de psiquiatría y neuropsicología de un hospital de Ciudad de México.

Harley pug

Con botas amarillas, gafas y traje protector, «Harley El Tuerto”, recorre los pasillos del centro médico junto a su dueña, la neuropsicóloga clínica Lucía Ledesma, quien también le cubre los ojos con unas gafas de snorkel. 

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La labor del perrito Harley es jugar durante dos horas con los médicos y enfermeras que atienden la pandemia, a quienes arranca sonrisas en medio de sus extenuantes jornadas. Muchos de estos trabajadores de la salud se mantienen lejos de sus familias por temor a un contagio. A todos ellos Harley les entrega afecto y les aligera el estrés.

La doctora Ledesma, quien se refiere a Harley como su “coterapeuta”, dice que la presencia del can ha ayudado a “amortiguar el estrés psicológico, afectivo y psíquico” del personal sanitario que enfrenta la emergencia.

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Cabe recordar que la Ciudad de México y zonas circundantes del vecino Estado de México conforman la región más afectada por la COVID-19 en el país.