Por fin podemos escuchar de manera completa The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows, el segundo disco solista de Damon Albarn. Su extensa trayectoria suma más álbums por Blur y Gorillaz, pero sus proyectos en solitario son tan aclamados y esperados como ellos. Esta vez su entrega nos sumerge de lleno en la nostalgia que marca la pérdida, pero que reluce con la dicha que vive en nuestras memorias.

Poesía escrita y sonora

El título de este lanzamiento, que suena a lo largo de varias canciones, es un verso de un poema de John Clare llamado «Love and Reminiscence«. Ese es el mismo sentido que fluye a lo largo de las composiciones, que están dedicadas a los sueños de infancia del artista, a su vida en Islandia, a un fantasma en Montevideo y a su amigo Tony Allen que falleció el año pasado.

Anets de la pandemia, el músico había estado trabajando con una orquesta para el Festival de Luces de Lyon. Sin embargo, todo quedó paralizado y durante el confinamiento pudo darle una nueva vida a esos registros. Es más, esas mismas creaciones ya estaban inspiradas en los paisajes que rodean su casa en Reikiavik. Sus montañas, sus aguas y su fauna son parte de las metáforas que usa para referirse a la mortalidad, la belleza y el amor.

Pero es necesario dejar en claro que este es un disco que celebra la vida y que busca la hermosura que hay en ella. Desde lo más pequeño, como las partículas que componen todo y que desordenan todo, hasta las siluetas de imponentes montañas, escuchamos cómo suben y bajan en arpegios frenéticos. No es un disco pop ni de rock, como podríamos esperar de sus otros proyectos. Pero aún así, es difícil encasillarlo por la riqueza que hay en cada una de sus canciones.