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¿Sabías que las ballenas son los "árboles del mar"?

Las ballenas son consideradas como "los árboles del mar", debido a su gran capacidad de absorber CO2 (dióxido de carbono).

ballenas CO2
Getty Images

No, los árboles y las plantas no son los únicos seres vivos capaces de absorber CO2, según diferentes estudios recientes las ballenas pueden secuestrar toneladas de dióxido de carbono.

Así lo indica un estudio de la Universidad del Sureste de Alaska, publicado en 'Trends in Ecology & Evolution'. Las ballenas acumulan grandes cantidades de CO2 y al morir se llevan estos gases al fondo del mar, en vez de liberarlos a la atmósfera. Además estos animales intervienen en la liberación de más oxígeno y nutrientes, para la proliferación de vida marina.

Es por esto que la caza indiscriminada de ballenas tiene un efecto directo en el cambio climático. Contribuyendo al aumento de los gases de efecto invernadero en la atmósfera.

Según la Universidad de Maine:  "su matanza podría haber liberado más de 105 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera. El equivalente a la quema de 130 000 kilómetros cuadrados de bosque templado o a la conducción ininterrumpida de 128 000 Hummers durante 100 años".

El aporte de las ballenas al cambio climático

Las ballenas son prácticamente máquinas emisoras de oxígeno y secuestradoras de CO2, pero ¿Cómo lo hacen?

Una ballena azul puede llegar a medir 33 metros de largo y pesar más de 150 toneladas. Para poder alimentarse, estas enormes criaturas deben consumir el 4% de su peso en krill y plancton fotosintético cada día. Lo que equivalen a 3 toneladas de estos alimentos.

A través de sus heces, las ballenas liberan nutrientes que son necesarios para el crecimiento del krill y la proliferación de más plancton fotosintético, que liberan oxígeno al ambiente.

Por lo tanto, las ballenas no solo son almacenes de carbono. También, durante sus migraciones, se encargan de promover la liberación de oxígeno y la captación de aún más carbono.

Las ballenas al morir y a medida que se descomponen en el fondo marino liberan el CO2 que “complementa la bomba biológica de carbono, donde los nutrientes y los productos químicos se intercambian entre el océano y la atmósfera a través de complejas vías biogeoquímicas”. Según lo indicado por los autores del estudio.


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