Con mayor información en torno a la importancia del cuidado ambiental, los y las fanáticas de la música se han vuelto más responsable sobre su consumo. De hecho, muchos de estos han rechazado la música física por la opción digital en miras de un menor impacto. Sin embargo, eso no significa que la música por streaming no contamina. 

Así lo han revelado recientes estudios, que analizan cómo la masividad de la música por streaming tiene un efecto en la contaminación ambiental. Sin embargo, lejos de buscar juzgar, se busca concientizar sobre diversas prácticas positivas.

¿Cómo contamina la música por streaming?

Sin duda, el uso de aplicaciones como Spotify, Apple Music, Tidal y YouTube se han vuelto fieles compañeros de los melómanos. Sin embargo, la popularidad de la música por streaming también llevó a la preocupación sobre si es que contaminan al medio ambiente.

Investigadores de la Universidad de Glasgow y la Universidad de Oslo comenzaron un estudio para concluir el impacto que la música por streaming tiene en el medio ambiente. Los primeros resultados son positivos, mostrando que existe un menor uso de los plásticos gracias a la disminución de ventas de CDs y Cassettes. 

Según el estudio, para 2016 se habían disminuido en más de 50 millones de kilogramos el uso de plásticos en la industria musical, si se compara a inicios del siglo. Sin embargo, esto no sería así en lo que respecta a la emisión de carbono.

Y es que, el mantener una fuente de poder que alimente las necesidades de millones de usuarios de servicios de streaming necesita una enorme cantidad de energía que termina emitiendo carbono en altos niveles. 

Tal como ocurre con las NFT, el generar estos contenidos digitales no significa que no tengan un efecto en el mundo real. Cabe señalar que no son necesariamente los usuarios los que deben cambiar sus prácticas musicales para combatir estas prácticas.

Tal como señala el estudio, ya sea por copias físicas o digital, existirá un impacto ambiental. Sin embargo, son las grandes empresas como Spotify y Apple las que deben trabajar en que sus plataformas funcionen bajo una menor emisión de carbono, al tiempo que los fanáticos puedan disfrutar de la música.