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Ley Dominga: ¿Qué es la muerte perinatal y qué busca la iniciativa?

A raíz de varias experiencias de madres perdieron a su bebé durante y luego de la gestación, surge un proyecto para acabar con un "tema tabú".

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De acuerdo a cifras de la Asociación del Aborto Espontáneo de Reino Unido, actualmente una de cuatro mujeres embarazadas pierde a su hijo en gestación. Por otro lado, otro grupo sufre la muerte de su bebé en medio del parto o sólo a días de haber nacido.

Debido a ello, son múltiples las voces que se han alzado por el duelo silencioso y sin acompañamiento que muchas mujeres deben enfrentar, convirtiéndose en un “tema tabú” del que nadie habla.

¿Qué es una muerte perinatal?

Este proceso se ha denominado como duelo perinatal. Un momento psicológico que surge tras la muerte de un hijo/a en el periodo que va desde la gestación hasta luego de haber nacido. Esto, sin importar la cantidad de semanas que tenga el bebé en el vientre, ya que el duelo va enfocado en lo que siente la madre y padre.

Sin embargo, el duelo muchas veces se subestima sin tener en cuenta las consecuencias psicológicas debido al derrumbe de la ilusión de convertirse en madre. Al contrario, esta experiencia se vive en silencio sin realizar rituales fúnebres, y tampoco quedan objetos concretos que queden como un recuerdo de un nacimiento que no pudo ser.

Al respecto, el médico Fernando Neira Stegmaier afirma que “el duelo constituye un problema de salud pública y mental que merece la integración de conocimientos de ciencias de la conducta, en el tratamiento institucional del tema“, en referencia a las secuelas que no sólo afectan a la madre, sino a la familia.

Actualmente no existe en Chile algún acompañamiento y protocolo para las madres y padres que sufren la pérdida gestacional o perinatal de su bebé.

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La experiencia de Aracelly y su pareja

Aracelly Brito Muñoz es quien decidió impulsar la Ley Dominga, la que lleva el nombre de su hija fallecida y busca brindar mayor apoyo en este proceso.

En 2020, junto a su pareja, Maximiliano González, le tocó sufrir la pérdida de su segundo hijo Julián, a las 9 semanas de gestación. Esto los llevó a vivir duros momentos por la falta de contención que recibieron en ese entonces.

“Fue un aborto retenido (cuando el feto no es expulsado de forma natural) del cual no me explicaron nada, sólo que no tenía latidos y que había que hacer un legrado (intervención que sirve para extraer el tejido del feto y la gestación desde la cavidad uterina). Prácticamente, tuve que callar mi dolor. El legrado fue muy triste ya que entré sola, no dejaron que mi pareja tomara mi mano”, comentó la madre en entrevista con BioBioChile.

La hicieron firmar una carta de autorización para botar los restos biológicos de su bebé y el embarazo, y ella se sintió como si hubiese sido todo un trámite. Pese a ello, la pareja quiso intentarlo otra vez y buscaron convertirse otra vez en padres. Luego de unos meses quedaron esperando a Dominga, a quien llamaron “bebé arcoíris”.

Dominga Catalina

Su embarazo fue saliendo bien, con grandes cuidados y contando los días para conocer a Dominga Catalina. Sin embargo, en la semana 36 de gestación, Domi ya no se movía tanto como lo hacía antes.

"Fui al hospital más cercano, pero como tenía latidos me mandaron para la casa. Llamé a mi matrona a cargo cerca de 20 veces para pedirle un sobrecupo con urgencia (de modo de tener a su hija), porque yo sabía que se movía menos… Pero nunca fui escuchada. Para ella era la mamá exagerada, me respondía ‘Coma chocolate’, pero mi instinto de mamá me decía otra cosa“, declaró.

Por ello, decidió ir a realizarse una ecografía a otro lugar para quitarse la duda y así seguir su instinto maternal. El doctor le informó que su bebé presentaba arteria umbilical única (anomalía del cordón umbilical en la que se presentan sólo dos de los tres vasos, una de dos arterias, una vena y que tiene mayor incidencia de muerte perinatal). Razón por la que era imposible que naciera por parto normal.

Luego de saber esto, y cuando ya tenía 9 meses, cuenta que llamó un día a su matrona innumerables veces hasta que un día le contestó y le dijo: “Por un instinto de mamá no vamos adelantar tu parto”.

Por eso, sólo se dedicó a esperar que le dieran una hora con la ginecóloga. Sin embargo, cerca de la medianoche de ese día se levantó para ir al baño y se dio cuenta de que estaba sangrando.

“Llegamos y me hicieron pasar sola. Fue ahí cuando me dieron la noticia de que mi hija ya no tenía latidos. Me volví completamente loca… me comencé a golpear, gritaba tan fuerte que yo creo que la clínica completa me escuchó. Fueron a buscar a mi pareja pero no le dijeron nada. Él entró feliz, pensando que lo llamaban porque la Domi estaba pronta a nacer. Entró a mi habitación y se llevó el impacto de golpe… Él dice que mis gritos jamás los podrá olvidar”, cuenta.

¿Qué busca la Ley Dominga?

A raíz de lo vivido, Aracelly comenzó a investigar y hacerse amiga de muchas mujeres que habían sufrido situaciones similares o peores. Fue así como decidió idear la Ley Dominga.

Con ella busca que todas las instituciones de salud cuenten con un protocolo universal frente a una muerte perinatal, acompañando con manejo médico y tratamiento psicológico para contener a la madre, y también al padre y núcleo familiar.

Para ello, los centros de salud deben contar con habitaciones o salas aisladas para las madres en duelo, distinto al de aquellas con hijos nacidos vivos. Este espacio tendrá el nombre del hijo fallecido y un símbolo reconocible en la entrada, con el fin de anticipar el estado de salud o de los visitantes que transiten por el lugar.

También se busca capacitar al personal del área de maternidad para afrontar estas situaciones. Se desarrollará la empatía, el buen trato a los padres. Para ello se incluirán herramientas emocionales, estrategias de comunicación asertiva y cursos en duelo gestacional.

Aracelly puntualiza que esto es necesario para todas las mujeres que viven su duelo: “Nosotros vivimos una cantidad de indolencias y falta de humanidad… La falta de protocolos, de acompañamiento digno, de humanidad, de derecho a estar con tu bebé, de tener que estar internada con mamás con hijos vivos, el cero acompañamiento psicológico, ninguna explicación a nada y tantas cosas más”.

Camino a ser proyecto de ley

La difusión de este proyecto se hizo a través de la cuenta de Instagram @Ley_Dominga_Chile y Aracelly comenzó a realizar un gran trabajo para presentarlo en el Congreso.

Fue la senadora Marcela Sabat (RN) quien le concedió una audiencia y decidió escucharla. Luego de ello, Aracelly pudo formar un equipo técnico integrado por prestigiosas mujeres profesionales que trabajan en profesionalizar su propuesta y lograr hacerla realidad. Entre ellas hay psicólogas, matronas, médicas y sociólogas que han trabajado incansablemente para poder desarrollar el proyecto.

El pasado 9 de marzo se le envió a Sabat el documento técnico con los fundamentos necesarios que la llevarán a poder comenzar la mesa de trabajo y así poder seguir avanzando en el proyecto.

Apoyo del mundo del espectáculo

Día a día, en la cuenta de Instagram de la Ley Dominga, se comparten historias de padres que han perdido a sus hijos. También han podido recibir apoyo de varios famosos como Sergio Lagos, Karen Doggenweiler, Loreto Aravena, Cecilia Gutiérrez, Iván Cabrera, y Thiago Cunha.

Fue hasta Daniella Campos quien contó su propia experiencia, en la que perdió a su hija Florencia a los 11 días de vida por un paro cardiorrespiratorio.

“Jamás pensé que este tema calaría el alma de tantas mujeres. Estoy contenta de la recepción y apoyo de tantas personas, incluyendo personas de televisión. Tengo mucha fe en que se va lograr. Yo ya lo viví, pero no quiero que lo vivan mis hermanas, ni mis amigas, ni otra mujer más en la vida”, declaró Aracelly. “Pedimos algo tan simple, pero tan urgente”, finalizó.