Bastó con que unas cuantas usuarias en Twitter comentarán lo ocurrido con un pedido online en la tienda americana Forever 21, para que se desatara el escándalo: las compras tallas plus venían acompañadas de una barra dietética.

Todas ellas consideraron el hecho como «bodyshaming», una práctica que consiste en denigrar o insultar a alguien por su cuerpo, especialmente por no adecuarse a los estándares del «cuerpo perfecto».

Esta estrategia de marketing hirió los sentimientos de las clientas, quienes reclamaron que al recibir este producto era un recordatorio de que debían perder peso.

Las quejas fueron más allá, porque las barras incluso ponían en riesgo su salud, ya que según el portal Jezebel, investigadores han advertido que este tipo de dieta “aumentan los riesgos de cáncer, derrame cerebral y enfermedades cardíacas, especialmente entre las mujeres”.

Tras el escándalo, la marca Forever 21 difundió un comunicado donde se disculpaba por lo ocurrido, asegurando que se trataba únicamente de una promoción donde incluyeron las barras como «artículos de regalo» en todos los pedidos, «en todos tamaños y categorías, por un tiempo limitado».

Sin embargo, reconoció que “esto fue un descuido de nuestra parte y nos disculpamos sinceramente por cualquier ofensa que pueda haber causado a nuestros clientes, ya que no fue nuestra intención de ninguna manera”.

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