Siempre es importante hablar de las abejas. Son reconocidas por la labor que realizan para polinizar las flores, lo que permite tener mayor cantidad de vegetación y biodiversidad. A la larga, todo esto crea un ecosistema balanceado y sano para quienes lo habitan. Pero desde hace años que los científicos y apicultores denuncian que el uso de ciertos pesticidas las daña, y cada vez surgen más estudios que lo respalda. Ahora, un grupo de investigadores de Estados Unidos demostró el impacto de los neonicotinoides o neónicos.

Asesino silencioso

Los pesticidas de la familia neonicotinoides o neónicos están prohibidos en la Unión Europea. Son neurotóxicos; su forma de matar a los insectos se basa en adherirse a las células nerviosas, para sobreestimularlas y hacerlas colapsar. De esta manera, les generan espasmos, parálisis y luego la muerte. Los productos neonicónicos son derivados de la nicotina, y por ese motivo influyen en los receptores de acetilcolina nicotínica.

Su composición química hace que impacten de manera diferente en los diversos tipos de insectos y animales, por ese motivo logran matar rápidamente a algunos pero a otros les genera un daño a largo plazo. En el caso de las abejas, sus consecuencias fueron estudiadas por Clara StuligrossNeal M. Williams plasmaron en su paper La exposición tardía a los insectidas reduce la reproducción de las abejas y su tasa de crecimiento poblacional‘. 

Bees On The Beehive

¿Cómo afectan a las afectas?

Para este estudio, Stuligross y Williams expusieron a grupos de abejas al pesticida en diferentes etapas de su vida. Un grupo fue expuesto como larva, que recibió el pesticida presente en el polen y néctar que las madres le daban; otro grupo como larva y adulta; y otro como adulta. Finalmente, un grupo más no fue expuesto.

Las abejas que fueron expuestas solo como larvas, al crecer, tenían 20% de descendencia que el grupo de control. Aquellas que recibieron el pesticida siendo larvas y luego adultas, tenían 44% menos de descendencia. Y aquellas que lo recibieron solo como adultas marcaron un 30% menos. Las normales logran tener 20 crías a lo largo de su vida fértil, por lo que en el peor de los casos alcanzarían a tener casi 9 crías.