Este año, el DMA es convocado bajo el tema “Nuestras acciones son nuestro futuro. Una alimentación sana para un mundo #HambreCero” en un contexto donde aumenta el hambre en el mundo pero también suben los índices de obesidad y sobrepeso. Además, el énfasis recae en lo necesario que es que las personas lleven una alimentación amigable con el planeta.

Es por esto que la WWF, una organización de conservación independiente, lanzó este viernes un informe llamado “Revirtiendo la curva: el poder restaurador de las dietas basadas en el planeta” que ayudará a las personas y a los legisladores a comprender el impacto de sus dietas sobre la salud y el medio ambiente. Este es un análisis de los impactos de varios patrones dietarios sobre las variables medioambientales relacionadas con la salud de 147 países alrededor del mundo.

“El planeta necesita un nuevo modelo alimentario para luchar contra el cambio climático. A nivel mundial, la agricultura y la ganadería intensiva son responsables del 60% de la pérdida de biodiversidad y del 75% de la deforestación global”, según WWF.


Se ha demostrado además que los principales causantes de enfermedades infecciosas, tales como COVID-19, son la conversión insostenible de tierras para la agricultura, la ganadería intensiva y el comercio ilegal de vida silvestre, que se usa a menudo para su consumo.

Es por esto que, según la organización:

“es necesario cambiar la forma en que producimos y consumimos los alimentos para brindar a todos un futuro saludable y sostenible”.

Además, el 83% de las tierras utilizadas para alimentos en el mundo son usadas en ganadería pero solo generan un 18% de las calorías. En cambio el 82% de las calorías consumidas por humanos son de alimentos vegetales, producidas en solo el 16% de las tierras, según el informe.

Y si lleváramos una alimentación más saludable y respetuosa con la naturaleza contribuiríamos a luchar también contra el hambre en el mundo, uno de los objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Es así como el documento propone ciertas claves para poder ir avanzando en una dieta cada vez más sostenible con el medio:

1. Menos y mejor carne: Esto tiene una relación directa con el cambio climático porque para su producción utilizan piensos, que son importados desde países como Brasil, lo que contribuye a la deforestación.

2. Duplicar el consumo de frutas, verduras y legumbres: que sean menos demandantes de recursos y ojalá que sean de producción local y ecológica.

3. Acabar con el malgasto de alimentos: que los hogares no produzcan más alimento del necesario. Con ello se evitará el derroche de agua y energía empleados para su producción y así se disminuirá en un 10% las emisiones de gases de efecto invernadero.

4. Pescado sostenible: compra en lugares autorizados y siempre debes tener claro su procedencia, de lo contrario podría ser ilegal. El pescado también debe ser de temporada y se debe exigir la etiqueta en sus productos. Esto contribuye a aumentar la transparencia porque facilita información útil para comprar con conciencia ambiental.

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El documento proporciona además, ciertas estrategias que deben seguir los países para avanzar hacia una alimentación sostenible: 

Por otro lado, WWF afirma que una alimentación únicamente basada en plantas contribuiría en:
Al menos 30% los gases de efecto invernadero
46% de la pérdida de la vida silvestre
41% del uso de la tierra agrícola
20% en las muertes prematuras

“No cambiar nuestras dietas está teniendo un impacto dramático en nuestra salud, la naturaleza, el clima y otros aspectos del desarrollo socioeconómico”, afirma Joao Campari, líder mundial de la práctica de Alimentos de WWF.

¿Y tú, que esperas para comenzar a tener una alimentación más sostenible?