Una de las muertes que ha enlutado al mundo del cine y la televisión en este 2020 es la de Naya Rivera. La actriz conocida por su papel de Santana López en Glee falleció trágicamente luego de ahogarse en el Lago Piru en California el o8 de julio en medio de un paseo en bote. Pero ahora, a poco más de dos meses de su deceso, nuevos antecedentes fueron revelados.

En esta oportunidad, el médico forense del condado de Ventura publicó los informes de autopsia y de la investigación del fallecimiento de Naya Rivera. El documento, que revela detalles de ese día y que fue obtenido por la revista People, narra que Joey, el hijo de la intérprete, indica que antes de que su madre desapareciera, contaron «1, 2, 3» y saltaron juntos al lago.

Tras lo anterior, la mujer le pidió a su hijo regresar al bote, lo que le ayudó a hacer. «Ella lo ayudó a subir y luego él la escuchó gritar ‘¡ayuda!’ con su brazo en el aire. Luego ella desapareció», añade el informe. Ahí mismo, se señala que Naya Rivera tenía buena salud y era buena nadadora, pero tenía un historial de vértigo que empeoraba cuando ella estaba en el agua.

«La fallecida tenía vértigo hasta el punto de vomitar, pero aprendió a controlar los síntomas con medicamentos», se menciona en el escrito. Además, se indica que Rivera se había tratado por aquel problema en el hospital Cedars Sinai.

Naya Rivera

En el informe también se menciona que Naya Rivera estaba tomando diazepam para la ansiedad y que recientemente tomaba remedios para una infección de los senos nasales. En adición a eso, se menciona que «usaba un vaporizador de marihuana y fumaba alrededor de un paquete de cigarrillos por semana».

Según lo que indica el informe toxicológico, se encontraron diversas sustancias en el cuerpo de la actriz, entre los que se destacaban medicamentos recetados.Rivera tenía niveles bajos de anfetamina, diazepam, alcohol y fentermina en su cuerpo, además de cafeína.