Teresa Venegas es profesora rural de Historia en la localidad precordillerana de Icalma, en la Región de La Araucanía. Como varios académicos de zonas rurales, desde el fin de las clases presenciales producto de la llegada del Covid-19, Teresa se enfrenta al problema de la mala conexión a internet en su zona, que no permite implementar clases en línea. Ahora, está utilizando espacios de programación de la Radio Antumalal para llegar hasta las casas de sus alumnos.

Aunque “más que clases es un acompañamiento”, contó la profesora en conversación con Ciudadano ADN. Se trata de un programa piloto en el que la radio, hasta hace poco dedicado a la música, está entregando noticias locales y espacios a la comunidad.

“El micrófono estaba abierto, consulté con el director si podía ocupar espacio en la radio y no había ningún problema. Un chico manejaba el tema mecánico, me ayudó con el tema y me lancé ”, relató Teresa.

Foto agencia UNO, 2012, Alta Araucania

Escucha el relato en audio aquí.

El proyecto se trata, en palabras de Teresa, de darle “perspectiva pedagógica al acompañamiento social”. Porque, para ella, “la escuela no es solo un lugar donde exponemos conocimiento, sino un acompañamiento que tiene que ver con el proceso biológico de los niños, niñas y adolescentes”.

“En un aula normal solo hablo yo, ahora gracias a la radio pueden escuchar otras voces”. En sus clases por radio, tiene invitados como un machi, (…) o un físico”, agregó.

Sin embargo, Teresa asegura que, dadas las circunstancias particulares de la pandemia y de no estar en una sala de clases, no es el momento de aplicar el currículum obligatorio. “Sería una irresponsabilidad hacer clases como si fuera un año normal. No entiendo cómo se pretende enseñar lo que enseño en un aula con estas condiciones. Lo que trato de hacer es un apoyo, con temáticas entretenidas para la familia, porque no solo escuchan a los estudiantes, escucha toda la familia «.

Por la misma razón, tampoco hay pruebas: el proyecto solo contempla actividades prácticas y tareas. Según Teresa, “de 50 niños, 30 tienen apoyo en su casa, ¿qué pasa con los otros?”.

Pese a que en Icalma no existen contagios de COVID-19, sí están próximos a Lonquimay, la zona urbana más cercana donde sí hay considerables contagiados y donde se decretó una cuarentena obligatoria desde mediados de mayo.

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