A pesar de que muchas personas lo conocen solamente por su  gran talento en la escritura y la poesía, el chileno Nicanor Parra  también tenía otras destrezas muy interesantes.  Además de su obra literaria, hizo un tremendo aporte a las ciencias, la física y las matemáticas, y especialmente al mundo de la enseñanza, al desempeñarse como profesor durante gran parte de su vida.

El libro “Fundamentos de la Física” de Robert Bruce Lindsay y Henry Margenau, lleva su nombre en los créditos, ya que él fue el responsable de traducir el libro en 1969, razón por la cual muchos jóvenes chilenos que hoy ya son profesionales pudieron tener acceso a ese texto, según expresó Radio Cooperativa. Uno de los muchos hechos que da cuenta de la grandeza detrás del hombre conocido como el «antipoeta».

Nicanor Parra, estudió física y matemática en 1993, en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Estudió un post grado de mecánica en la Universidad de Brown en Estados Unidos en 1943 y adquirió enormes conocimientos de cosmología durante sus dos años en la Universidad de Oxford, en el año 1949.

Gracias a sus estudios, se trasformó  en un físico especialista en indeterminación y relatividad, pero decidió dedicar su tiempo para traspasar lo aprendido a los  jóvenes; fue profesor de Física en el Internado Nacional Barros Arana, profesor de Matemáticas en la Escuela de Artes y Oficios y posteriormente se convirtió en docente de la Universidad de Chile, su alma mater, donde fue director interno de la escuela de ingeniería durante 20 años. Fue en ese contexto que el doctor Leopoldo Soto, investigador de la Comisión Chilena de Energía Nuclear, asistió a una de sus clases. «Escribía especies de ecuaciones que si uno las leía literalmente eran un verso. La pizarra quedaba como un objeto extraordinario al final de la clase», expresó sobre Nicanor Parra.

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Una forma distinta de ver y enseñar la realidad

Nicanor Parra enfrentó los desafíos de ser profesor y los expresó también en su poesía y su forma de enseñar.

Es  recordado especialmente por hacer pensar a sus estudiantes de forma crítica y también por ver y tratar el conocimiento, las ciencias, y la literatura de forma “no convencional”, como un todo integrado y no como elementos separados el uno del otro.

Arturo Cifuentes, quien fue alumno suyo a fines de los 70, cuenta en una entrevista hecha por la Revista de Educación que Nicanor Parra tenía una forma muy particular de enseñar, con métodos muy alejados de lo tradicional, como las “divagaciones compulsivas”. Según Cifuentes “era una manera elegante de decir que la clase seguía un ritmo y una dirección más o menos libre, donde lo llevara la imaginación”.

«Yo destacaría su labor pionera en la formación y en la motivación de varias generaciones de las cuales hoy día varios somos físicos profesionales. Yo creo que no hay físico en Chile que no tenga noción de quién es Nicanor Parra, que no sepa que era profesor de física, y que no haya leído sus poemas», dijo Leopoldo Soto, actual secretario de la Sociedad Chilena de Física.

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