La realidad sobre la alimentación en el mundo, es una situación que está prendiendo las alarmas en las autoridades respecto de cómo nos estamos alimentando. Actualmente, la población obesa ha superado a los que pasan hambre, según datos preeliminares de un informe que dio a conocer en esta jornada la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura.

Aunque el documento sobre el estado global de la seguridad alimentaria y la nutrición, elaborado por varias agencias de Naciones Unidas, se publicará el próximo mes, el director general de la FAO, José Graziano da Silva, adelantó que sus resultados.  Por primera vez tendremos más personas obesas que con hambre».

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El año pasado, la organización, estimó que  el hambre había crecido en 2017 por tercer año consecutivo hasta afectar a 821 millones de personas en todo el mundo. Esto se debió a los conflictos, el cambio climático y la lenta recuperación económica, mientras que la obesidad en adultos afectaba en 2016 a más de 672 millones.

Por lo mismo, Graziano manifestó que la obesidad se encuentra en todas partes y lo que es más grave, ya no distingue entre países desarrollados o en proceso de esto.  También vinculó esta preocupante situación al «cambio en las dietas» como consecuencia de la urbanización, el consumo de comida rápida y otros muchos factores.

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¿Qué hacer frente a esta realidad?

El director cree que una buena medida para evitar comprometer el futuro alimenticio de la población es, modificar el enfoque y pasar «de producir más alimentos a producir más alimentos saludables». Además, comprometer al sector privado a promover la actividad física.

La relatora de Naciones Unidas sobre el derecho a la alimentación, Hilal Elver, insistió en incorporar principios como los de sostenibilidad, salud e igualdad a los sistemas alimentarios, promoviendo un enfoque de derechos humanos «más allá de las soluciones ligadas a la tecnología o al mercado».

Además, solicitó proteger y empoderar a las personas más vulnerables para que participen de la producción de alimentos y del acceso a la tecnología y la capacitación. Esto como un modo de respuesta a los ecosistemas contaminados y la destrucción de la comunidad de las «familias productoras» que ha dejado el actual sistema.