Sebastián Lelio lleva años hablando de identidad, aislamiento y personajes que intentan escapar de algo. Durante su paso por Nos Bebemos, el ganador del Oscar volvió a tocar uno de los temas que más atraviesan su obra: la relación entre Chile y su geografía.
Pero no desde el turismo ni la postal típica de la cordillera. El director planteó una idea mucho más psicológica sobre cómo el territorio termina afectando la manera en que los chilenos piensan, crean y se relacionan con el mundo.
“La cordillera es la guardiana de nuestros secretos poéticos y una muralla que no es tan solo física, sino que también puede llegar a ser mental”, comentó durante la conversación.
“Vivimos encerrados entre montañas”: La reflexión de Sebastián Lelio
Para el director de Una mujer fantástica, la Cordillera de los Andes funciona casi como una presencia permanente dentro de la identidad chilena. Por un lado protege. Pero por otro también encierra.
Según explicó, esa sensación de aislamiento termina influyendo directamente en la creatividad y en la manera en que los artistas enfrentan sus procesos personales.
Lelio incluso comparó a Chile con una especie de isla mental, marcada por el mar, la cordillera y una constante sensación de distancia con el exterior.
Durante la conversación, el cineasta también habló sobre la necesidad de romper ciertos límites mentales impuestos por esa misma geografía. “Hay que lograr sobrepasarla para poder crear en libertad”, afirmó.
Aunque el cine chileno hoy circula cada vez más fuera del país, el director cree que la identidad nacional sigue construyéndose dentro de esa contradicción constante entre sentirse protegidos y sentirse atrapados al mismo tiempo.
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