El debut de Michael Jackson en Chile en 1993 permanece como uno de los hitos más enigmáticos en la historia de los megaeventos locales.
Sin embargo, detrás de la euforia por la gira Dangerous World Tour, se escondía una realidad de fragilidad y aislamiento que terminó por quebrar la agenda del artista en Santiago.
El incidente del piso 19 y el ataque de pánico
Uno de los momentos más críticos ocurrió en la intimidad del Hotel Hyatt. Según revelaciones de quienes formaron parte de su círculo de seguridad, el Rey del Pop sufrió un severo ataque de pánico tras quedar accidentalmente atrapado en la escalera de servicio del piso 19.
El desperfecto técnico en una de las puertas de emergencia desató una crisis nerviosa en el cantante. Jackson no pudo ser calmado de forma inmediata por su equipo.
Este evento no fue un detalle menor. La claustrofobia y la sensación de vulnerabilidad gatillaron un estado psicológico que repercutió directamente en su capacidad para enfrentar al público masivo del Estadio Nacional, sembrando la duda sobre su continuidad en el país.
La verdadera razón de la suspensión del show de Michael Jackson
Si bien en 1993 se argumentaron problemas de salud generales y cansancio extremo, hoy se sabe que el estado de "shock" post-incidente en el hotel fue el factor determinante.
La suspensión del primer concierto, programado para el 21 de octubre, fue la respuesta a un artista que no se encontraba emocionalmente apto para subir al escenario. Esto tras el trauma vivido en la escalera de seguridad.
Aquella jornada, miles de fanáticos quedaron a la deriva, mientras en la suite presidencial se intentaba estabilizar a una de las figuras más grandes del planeta. El miedo al entorno exterior del músico se había agudizado tras el percance en la estructura del edificio.
Helados, jugo de zanahoria y pistolas de Don Perignon
Pese a la tensión, la vida de Michael Jackson en Chile estuvo cargada de excentricidades que rozaban la inocencia infantil.
Según relató María del Pilar Calvo, ex Gerenta de Habitaciones del Hotel Hyatt, la fragilidad del artista era conmovedora. "Michael era como un niño en el cuerpo de un hombre, muy solo... Pedía cosas como helados de vainilla, jugos de zanahoria y una campana para llamar a su gente".
No obstante, el lujo también se hacía presente de formas inusuales. Se reportó que el músico utilizaba botellas de champaña Don Perignon para rellenar pistolas de agua, iniciando "guerras" en los pasillos de la suite. Entre peluches y una campana de asistencia, el paso del astro dejó una huella de soledad ante un mundo que no dejaba de acecharlo.
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