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Keanu Reeves: La icónica película que casi arruinó su carrera

Pese a ser una de las películas icónicas de los noventa, Keanu Reeves no la pasó nada bien con los críticos.

Keanu Reeves películas
Getty Images

Si pensamos en las películas de Keanu Reeves, se nos vienen a la cabeza grandes títulos que nos recuerdan la gran estrella que es. The Matrix, John Wick, My Own Private Idaho, Speed, Toy Story 4 son solo algunos de sus icónicos filmes.

Sin embargo, una de sus más icónicas es también una de las que él preferiría no recordar. Y es que, pese a la popularidad de la película, Keanu Reeves no salió muy bien parado con los críticos y muchos lo ven como el punto más bajos de la historia. 

La película más controversial para Keanu Reeves

En 1992, un Keanu Reeves de 28 años se unió a una de las películas más emocionantes del año. Se trata de la icónica Dracula, de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola y con Gary Oldman como el legendario y aterrador vampiro.

Como era de esperarse, se volvió todo un éxito, con más de $200 millones de dólares a nivel mundial, con críticos alabando al director y a su actor protagónico y recibiendo cuatro nominaciones a los Premios Oscar. Sin embargo, los críticos repararon en un detalle: Keanu Reeves. 

Casi todas las reseñas afirmaron que el actor era lo más débil y de la película y por una razón en especial, su intento por hacer un acento británico. Cabe aclarar que no eran críticas mixtas, sino que brutales comentarios que aseguraban que eran de los peores intentos de acentos que habían escuchado.

"Sobreactuada y completamente ridícula, la actuación de Reeves es tan dolorosa como es divertida", señaló una de las críticas de ese entonces. De hecho, si buscas listas de malas actuaciones en buenas películas, su nombre de segura aparecerá. 

Para ese entonces, Keanu Reeves no es la querida estrella que es ahora, por lo que esto afectó su carrera en ese momento. Los duros críticos se negaban a tomarlo en serio y aseguraron que Gary Oldman barrió el piso con él en cada escena.

En conversación con Entertainment Weeklyel mismo Coppola reconoció que fue un error elegirlo. "Él lo intensó demasiado. De hecho, ese fue el problema. Quería hacerlo perfecto y terminó saliendo mal", aseguró el director. Sin embargo, aclaró que, para él, "siempre será un príncipe".

Por su parte, Keanu Reeves también reconoció que no es su mejor trabajo. Este explicó que no quedó nada satisfecho con su actuación y se arrepentía de la película. Afortunadamente, esto terminó siendo solo una anécdota en su carrera y hoy el actor puede darse el lujo de tener mucho mejores actuaciones.