Leonor Oyarzún Ivanovic viuda del ex Presidente de la República entre 1990 y  1994 y fundador de la Democracia Cristiana: Patricio Aylwin Azócar, falleció a los 102 años de edad.

En las vísperas de que el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, anuncie su gabinete presidencial, murió en la casa donde vivió desde 1956 en la comuna de  Providencia.

Un poco de su vida

Leonor Oyarzún nació en Temuco el 10 de marzo de 1919 y fue la esposa del ex Presidente Aylwin, quien falleció en 2016. Hija del matrimonio de Manuel Oyarzún y Ana Ivanovic, fue la mayor de seis hermanas mujeres y la última en fallecer.

Fue una mujer de fe y con una fuerte vocación social, durante su juventud participó en la Acción Católica. Durante ese tiempo supo de la existencia de Aylwin a través de la lectura de un artículo firmado por él: «La verdad sobre el carbón». Impresionada con el relato le preguntó a una amiga quién era el autor. Ella los presentó en una fiesta de fin de año y se casaron meses después en 1948.

Durante el gobierno de Eduardo Frei Montalva (DC), Oyarzún fue una de las fundadoras y la primera vicepresidenta de CEMA, que organizó a las mujeres pobladoras en Centros de madres. En 1967 ingresó a estudiar al Instituto Carlos Casanueva, titulándose de orientadora familiar y juvenil, labor que desarrolló durante 15 años en el grupo Crecer, que formó junto a otras egresadas en 1974. Siempre mantuvo un trabajo con mujeres de sectores vulnerables en Santiago, oficio que dejó cuando se convirtió en primera dama en 1990. 

Como primera dama

Patricio Aylwin y Leonor Oyarzún
Patricio Aylwin y Leonor Oyarzún

«Soy una mujer chilena, como cualquier otra, cuyo ámbito ha estado en su misión de madre y esposa, en su profesión y en la realización de sus inquietudes de ayuda al prójimo.» declaró ni bien asumió su marido en La Moneda.

Se hizo cargo de  FUNACO (Fundación Nacional de Ayuda a la Comunidad), la cual transformó en la Fundación Nacional para el Desarrollo Integral del Menor, INTEGRA. Profesionalizó su labor  hacia la educación inicial de niños de dos a seis años de familias de extrema pobreza e incorporó entre ellos a menores en situación de discapacidad y provenientes de diversas etnias.

Creó también la Fundación de Promoción y Desarrollo de la Mujer, PRODEMU, en apoyo a aproximadamente 200.000 mujeres, con el objetivo de apoyar su inserción social mediante programas de formación e información.

Preocupada también por la realidad de la familia chilena, impulsó a través de la Fundación de la Familia, programas de recreación en el mundo popular, así como talleres de desarrollo personal, de expresión artística y orientación jurídica y social.

El mundo observaba el la transición a la democracia de nuestro país, considerándola como una de las más exitosas de Latinoamérica. A ello contribuyó Leonor Oyarzún, quien aseguraba, con tono de satisfacción, que hacerlo «le dio sentido a su vida, ayudando a restablecer una sociedad que superara la división entre unos y otros».