Si eres fan de los michis ya debes saber de lo que estamos hablando. Pero si no, te contamos que «amasar» es ese movimiento que hacen con sus patitas delanteras, con el que las aprietan y sueltan de manera intercalada. Generalmente lo hacen sobre el lugar donde duermen, como una manta o cojines, pero también lo hacen en la ropa de sus amos. Incluso en el pelo de estos últimos. Lo hacen cuando están felices, pero hay más.

Instinto de bebés

Cuando los gatitos nacen se alimentan al menos por dos meses de leche materna. Al beber, de manera instintiva amasan el abdomen de su madre, lo que estimula la salida de la leche. Además, esto les ayuda a retirar el pelaje de los pezones, por lo que es más fácil que se alimenten. Entonces, desde pequeños asocian amasar con estar a gusto, por lo que de adultos también amasan.

Marcar territorio

Los gatos tienen glándulas odoríferas entre los dedos de sus patas, por lo que al amasar también están marcando territorio. Por eso lo hacen en lugares y objetos que les gustan, como algunas mantas y ciertos cojines. Esto lo mismo lo repiten en los lugares que usan sus personas, por eso tu sillón favorito lo es también de tu michi.

Al mover sus patitas estas glándulas se activan y secretan las feromonas. Si llegase otro gato, este podría detectar de inmediato que está en el territorio de otro felino.

Cat G58b75679a_1920

TKM y a mimir

Como suma de los dos motivos anteriores está este último: lo hacen para demostrar afecto y para relajarse. Tal como el ronroneo, que es una forma de comunicar que se sienten muy cómodos, los gatos amasan porque se sienten muy bien. Muchas veces hacen esto en compañía de sus personas, estando a su lado o incluso encima. Además, sienten tanta confianza que son capaces de quedarse dormidos así. Pueden parecer dos motivos, pero recuerda que los gatos solamente muestran su vulnerabilidad cuando se sienten seguros de verdad.

La conclusión es simple: tu gatito te amasa porque está feliz.