Los boomers Ivan y Werne de Un País Generoso se esfuerzan para mantenerse al día con las tendencias más actuales. Hoy, para entender mejor al mundo, estuvieron conversando con Daniel Farías, un joven chileno parte del movimiento ecologista que aboga por no tener más hijos. ¿Cómo? Si no lo captas, te lo explicamos acá.

¿Huelga de nacimientos?

Suena un poco extraño, pero podemos explicarlo de forma simple. El año 2019 la activista feminista Jenny Brown publicó su libro #BirthStrike, donde se acuñó este concepto. En él ella propone que la sociedad descansa sobre el trabajo no remunerado de las mujeres, lo que las perjudica y destruye el medioambiente. Haciendo una metáfora con las fábricas, ella llama a realizar una huelga de embarazos (y por ende, de nacimientos), ya que las condiciones de vida son injustas y no corresponde exigir la maternidad.

Es decir, esta huelga de nacimientos surge como un concepto de la lucha de géneros. Pero en la práctica, también es un tema de clase, porque tener hijos es caro (muy caro), y medioambiental. Además de contaminar, el agua se está agotando, las temperaturas suben y el cambio climático pone en riesgo la flora y a fauna.

Decisión propia, para el mundo

Para conocer mejor lo que sienten los antinatalistas, conversamos con Daniel Farías de 28 años. Él nos confiesa que antes pensaba en tener hijos, pero desde hace dos o tres «empezó a tomar conciencia». En sus palabras, primero esta tendencia iba ligada a pensar que tener niños era una pérdida de tiempo y una repsonsabilidad enorme, pero que ahora la tendencia está asociada al cambio climático. Además, siente que es «traerlos a sufrir«.

O sea, como explica en roedor Werne «traer más niños al mundo es sobrepoblar al planeta y sobreexigir al mundo»Daniel enfatiza en la importancia de reducir la natalidad y añade: «yo había tomado esa decisión como propia, pero ahora me voy a empezar a a interiorizar en el movimiento». Afortunadamente su familia lo apoyado, a pesar de que la gente le dice «¿Cómo van a venir al mundo a sufrir si son una bendicion?«.

Pero hay una arista sad en esta entrevista: Daniel cuenta que sufre de ansiedad climática, que es la angustia severa por el estado actual del medioambiente. A esto agrega: «uno aporta, pero si no todos aportan, si el Gobierno no aporta, no sirve«. Esta ansiedad le hace llorar, le genera antojos de azúcar y lo motiva a comer más alimentos de los que debería (sus palabras, no las nuestras). Pero está yendo al nutricionista, sigue un estilo de vida vegetariano y siempre siempre usa protección para evitar el contagio de enfermedades y embarazos. También está considerando una vasectomía. Les deseamos apoyo y contención a Daniel, y esperamos que sepa que como él somos muchos que sufrimos por el planeta y que no tenemos hijos.