Hasta ahora la ciencia creía que las personas sincronizaban sus frecuencias cardiacas debido a las emociones que les generaba escuchar la misma historia, pero un estudio reciente indicó otra explicación. Según el paper Procesamiento consciente del estímulo narrativo sincroniza el ritmo cardiaco de individuoses porque dedicamos nuestra atención a la historia y ella nos genera un estado de alerta.

El experimento

Para llegar a esta conclusión, el equipo expuso a 94 personas a audios y videos mientras monitoreaban su corazón con electrocardiogramas. El grupo que escuchó parte del audiolibro 20.000 Leguas de Viaje Submarino demostró cambios en su frecuencia cardiaca, que además coincidía entre ellos. Se esperaba que esto ocurriera debido a la emociones que puede gatillar escuchar un relato impresionante, así que los resultados no fueron sorpresa.

Pero el grupo que tuvo que ver videos instructivos, tipo tutoriales, también mostró cambios y sincronización en su ritmo cardiaco, lo que descartó la hipótesis de las emociones. Más aún, a los participantes se les pidió relatar lo que habían visto en orden inverso, es decir de fin a principio, y su ritmo se normalizó. Esto último termina por descartar la hipótesis de las emociones, ya que si fuera el caso también las sentirían y se alterarían al repetir la historia.

Abuelo

La explicación

Para el doctor Lucas Parra, científico parte del estudio, tiene que ver con la atención. «Creemos que es porque tú tienes que estar listo para actuar, en el acto. Y por eso, tú necesitas saber qué está pasando a tu alrededor. En otras palabras, necesitas estar consciente de lo que está pasando. Incluso si es solamente una historia», explicó.

El neurocientífico Jacobo Sitt insiste en la relevancia de la atención para este descubrimiento: «Lo importante es que el auditor esté atento a las acciones de la historia. No se trata de las emociones, sino de estar inmerso y atento, y estar pensando en lo que ocurrirá después. Tu corazón responde a esas señales del cerebro».  Así que la próxima vez que escuches un audiolibro o radioteatro, incluso una canción, recuerda que tus latidos estarán sincronizados al de todos los demás oyentes.