Debido a las condiciones actuales de la pandemia, múltiples negocios se han visto obligados a evolucionar y encontrar nuevas medidas de funcionamiento. Sin embargo, muchos de estos han sufrido al intentar realizar la transición física a lo digital. Este no es el caso de Pedaleo, una librería que ganó popularidad durante el confinamiento. 

Y es que mientras algunas liberarías batallaban con adaptarse a las nuevas modalidades, esta tienda ya venía preparada gracias a su forma de trabajar. Si bien tienen un espacio físico para sus libro, lo que los destaca es su método de entrega a domicilio, que se realiza a través de recorridos en bicicleta.

De esta forma, Pedaleo busca no solo motivar la lectura, sino que también el andar en bicicleta como deporte y práctica cultural. En especial, durante los meses de pandemia, donde actividades como estas parecen lejanas por el confinamiento. 

¿Cómo nació Pedaleo?

Carlos Cardani es uno de los fundadores de Pedaleo Librería, un proyecto que comenzó hace cuatro años, tras transformar su propia casa en una bodega de libros poco conocidos o ‘raros’. Con su experiencia trabajando en otras tiendas similares, vio la oportunidad de crear un proyecto que apuntara a lectores en búsqueda de historias fuera de lo común.

Cardani, quien también es escritor, comenzó a almacenar los libros gracias al circuito editorial en el que se moviliza. «Siempre lo pensé en una dinámica de reparto», confiesa sobre su estrategia de entrega, que comenzó mucho antes de que la pandemia forzara a que todo se vendiera de esta forma.

De lunes a jueves, Pedaleo recibe los pedidos a través de su página de Instagram, que ya acumula más de 26 mil seguidores. Así, los fin de semana se entregan los libros en recorridos de bicicleta, aprovechando su radio cercano para hacer entregas en Santiago. 

El efecto pandemia

No muchos pueden decir haber estado preparados para la pandemia. Pero el sistema de entrega de Pedaleo permitió que la entrega nunca se detuviera. Incluso, la popularidad de la tienda aumentó mucho más durante los meses de confinamiento, entre quienes vieron una oportunidad en recibir sus libros en la puerta de la casa. 

Para Cardani, este guarda sentido con algunos efectos secundarios de las cuarentenas, como los tiempos muertos a falta de viajes. De esta forma, lectores que no habían podido retomar el hábito, utilizaron estos nuevos minutos para enfocarlos en los libros.

Así mismo, el hecho de que Pedaleo entregue un catálogo diverso y centrado en ‘libros raros’, también le da un plus. Y es que muchos de estos solo se pueden encontrar por envíos internacionales, algo que demora aun más en pandemia. Por esto, logran posicionar como una opción predilectas ante estas lecturas under.

Pedaleo
Pedaleo

Sin embargo, también existe un punto negativo asociado con la pandemia. Cardani destaca que la venta de libros no es solo una transacción, sino que una interacción cultural entre el vendedor y el nuevo comprador. En especial con libros ‘raros’, donde su popularidad puede radicar en la recomendación de quien administra. 

Pero con el confinamiento, la parte física de Pedaleando tiene que permanecer cerrada y el intercambio cultural es mucho más difícil de replicar a través de las redes sociales.

El enfoque cultural de Pedaleo

Uno de los puntos claves de Pedaleo también guarda relación con llegar a aquellos sectores donde la lectura como acto cultural es más difícil de consumir. Así, se busca sumar a sus recorridos aquellas comunas donde no llegan los sistemas de repartos o ni siquiera existen librerías. 

Así mismo, Cardani reconoce los distintos procesos sociales que vive Chile en la actualidad y que se vienen desarrollando en los últimos años. La fuerza del movimiento feminista ha impactado también en las lecturas, donde muchos han volteado a leer autoras antes ignoradas, con importantes escritos de la temática.

Pedaleo

«Las lectoras están pendientes de saber que hacen otras mujeres. No solamente en el feminismo, sino que aquello que escriben las narradoras, las poetas», señala el fundador de Pedaleo.

Otro efecto que se reconoce de la pandemia, es el de «saldar deudas» con aquellos libros clásicos pero que por cosa de tiempo u otros no se han leído. Así, el tiempo que se gana se utiliza para retomar estas lecturas y ser parte de un conocimiento cultural importante.