Una de las necesidades más urgentes para gran parte de los chilenos es el acceso a los medicamentos.

Por eso, ¿qué te parece si te decimos que un estudio de la Fiscalía Nacional Económica sugiere un cambio en el mercado de la venta de fármacos que podría generar una baja de hasta un 40% en sus precios?

Y la publicación del informe preliminar del trabajo hecho por la FNE contempla la baja en los precios de los medicamentos como una de las consecuencias de los cambios que ellos propusieron al mercado farmaceútico.

Las críticas de la FNE  al mercado de los medicamentos

Respecto a este tema el Fiscal Nacional Económico Ricardo Riesco, señaló que actualmente, el mercado de los medicamentos opera en Chile de la misma forma que cualquier otro mercado de consumo masivo en que se compite por marcas, como los automóviles, el vestuario o los celulares, por ejemplo, y esto se debe a que la política de bioequivalencia no ha sido efectiva”.

¿Y cómo se demuestra eso? El análisis se realizó con información recopilada sobre el funcionamiento de laboratorios, droguerías, cadenas de farmacias, prestadores institucionales de salud privada y de organismos del Estado, como compradores y reguladores.

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Y tras revisar estos datos, detectaron que, por ejemplo, el 80% de los medicamentos inscritos en Chile no tienen su bioequivalente y además, que los laboratorios invierten por sobre 200 millones de dólares al año, para promover sus productos entre los médicos, los que finalmente, recetan esos productos a los pacientes.

Pero eso no termina ahí. Porque son los propios pacientes los que muchas veces prefieren los fármacos recomendados por sus médicos. Al momento de la venta en tanto, las farmacias entregan a los usuarios los medicamentos de marca recetados, los que son adquiridos por ellas a los laboratorios a precios en promedio un  70%  más caros que el sector público.

La reforma que propone la FNE

Durante una primera etapa sugieren:

  • Profundizar la política de bioequivalencia.
  • Crear un sistema único nacional en el cual los médicos deban obligatoriamente prescribir medicamentos según su denominación común internacional, y no por marca.
  • Obligar a las farmacias a vender el medicamento más barato, estableciéndoseles además un cobro fijo por dispensar los medicamentos. Ello debería ir asociado a un reforzamiento sustancial del Instituto de Salud Pública (ISP) y/o de la Agencia Nacional de Medicamentos (ANAMED).

Y para una segunda etapa:

  • Crear un seguro farmacológico público o privado que permita cubrir gastos en medicamentos.
  • También permitir la venta de medicamentos de venta sin receta en establecimientos distintos a las farmacias y a través de otros canales, como el online.

Para el sector público:

  • El principal problema detectado se relaciona con deficiencias de regulación en la confección de las listas de compras de medicamentos para hospitales, consultorios y municipalidades, entre otros, lo que podría estar provocando formas de compra menos transparentes, eficientes y efectivas.

Con todo, la FNE asegura que podría haber una importante rebaja en el precio de los medicamentos que va entre el 20% y el 40% en promedio en el caso de los fármacos que se vendan en farmacias y que tengan un bioequivalentes.

Y a larga también generaría “un impacto total anual de entre US$ 76 millones y US$ 380 millones en el mercado de medicamentos comercializados en farmacias, que mueve al año aproximadamente US$ 1.500 millones” según el estudio.