Este domingo 10 de noviembre el presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció su renuncia al más alto cargo político de su país tras casi 14 años en el poder. 

La renuncia llega en medio de una profunda crisis de desconfianza tras las elecciones presidenciales del pasado 20 de octubre, donde Morales fue electo nuevo Mandatario y tras lo cual las denuncias de fraude se apoderaron de la agenda del país.

En una declaración televisada y junto a su vicepresidente, Álvaro García Linera, Morales anunció su renuncia minutos después de que las Fuerzas Armadas le «sugirieran» que dejara el gobierno.

Evo Morales

El vicepresidente anunció que también dimitía a su cargo, junto con la frase: «el golpe de Estado se ha consumado».

La declaración de ambos llegó horas después de que el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Williams Kaliman, sugiriera al mandatario que diera un paso al lado para desbloquear la crisis política.

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, pedimos al presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, dijo Kaliman a la prensa. En menos de tres horas, Morales dimitió a su cargo.

En la mañana de este mismo domingo, Morales había anunciado la convocatoria de nuevas elecciones tras las «irregularidades» detectadas por una auditoría del proceso hecha por la Organización de Estados Americanos (OEA).

En un principio no estaba claro quién iba a asumir en reemplazo de Morales. Esto, ya que, además del Vicepresidente de la República, los Presidentes de la Cámara del Senado y de Diputados también presentaron su renuncia este domingo.

De acuerdo a lo estipulado en la Constitución de Bolivia, quien debiera tomar el rol de máxima autoridad política es el Presidente de la Corte Suprema, quien deberá llamar a elecciones presidenciales en un plazo no máximo de 90 días.

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