El experimento que parece ser fantástico y sacado de una película, se hizo realidad a manos de unos investigadores. Los expertos utilizaron un computador cuántico para «jugar» con el flujo normal del tiempo, sólo para comprobar que estamos atrapados en su curso normal.

La tecnología jugó un papel importante en este experimento. Un computador normal funciona con procesadores binarios en que cada bit se expresa como un, uno o un cero, en cambio, los computadores cuánticos utilizan cúbits que tienen la particularidad de ser ceros o unos al mismo tiempo.

experimento

Por esto mismo son capaces de realizar miles o millones de cálculos de manera simultánea con la única particularidad de que sólo se puede conocer la respuesta final. Para la efectividad del procedimiento, se utilizaron las variantes más potentes de estos equipos que existe en el planeta, que son las de Google, Bristlecone, que tiene 72 cúbits.

El proceso

El experimento se dividió en cuatro pasos. Al principio, se prepararon los cúbits en un estado simple inicial, como un átomo artificial, indicó el diario estadounidense, Valerii M Vinkour del Laboratorio Nacional de Argonne. Además se unió otro cúbits para la modificación se viera reflejada en los dos. Proceso que Albert Einstein había denominado como «accion fantasmal a distancia».

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La segunda parte se trató de tocar uno de los cúbits con una serie de pulsos de radio microondas, para que pasara de su estado simple a uno más complejo. En la tercera parte se trató la variable del tiempo, en donde los investigadores, en una millónesima de segundo, detuvieron la evolución. Con otro pulso microonda, se obligó al cúbits a revertir su fase inicial.

Para entender de mejor manera este proceso, Vinkour explicó a The New York Times que lo que se realizó fue que » convertimos los anillos de expansión del estanque, que se generan con la caída de algún objeto en el agua, en los anillos que están listos para regresar a su origen».

Al terminar, se dio paso a la «evolución», lo que hizo que los cúbits regresaran a su propio pasado, haciéndose una millonésima de segundo más jóvenes, retrocediendo su estado, y la concepción del tiempo, en una millonésima de segundo.

El experimento se realizó varias veces para obtener resultados más certeros. Los investigadores llegaron a la conclusión de que al juntar dos cúbits, se logró rejuvenecerlos en un 85% de las veces, mientras que al agregarle un tercero, la tasa de éxito disminuyó a la mitad.

«Demostramos que hacer retroceder en el tiempo incluso a una sola partícula cuántica es una tarea insalvable para la naturaleza por sí misma», comentó Vinkour, parte de este equipo que ha sido denominado como los «señores del tiempo».