La posibilidad de un terremoto en el norte del país volvió al centro de la conversación tras el sismo de magnitud 4,1 registrado este lunes en las cercanías de Mina Collahuasi, en la Región de Tarapacá.
El movimiento ocurrió a las 16:01 horas, a 32 kilómetros al sur de la faena minera. Aunque se trató de un evento de baja magnitud, reactivó el interés por una advertencia que la comunidad científica sigue observando desde hace años: la acumulación de energía entre las placas de Nazca y Sudamericana.
El tema también cobró relevancia luego de declaraciones del sismólogo peruano César Jiménez Tintaya, quien advirtió que la costa central de Perú podría enfrentar un terremoto de magnitud entre 8,5 y 8,8 debido a la energía acumulada desde el gran sismo ocurrido en 1746.
El estudio que identificó sectores de riesgo entre Perú y Chile
Un estudio publicado durante 2024 analizó información obtenida desde 73 estaciones GPS distribuidas entre Lima y Arica. El objetivo fue medir el desplazamiento de las placas tectónicas y determinar las zonas donde ambas permanecen trabadas.
Los investigadores detectaron sectores donde la tensión continúa acumulándose. Cuando esa energía se libera de forma repentina, puede originar terremotos de gran magnitud.
A partir de esos antecedentes, el equipo estimó que el sur de Perú tendría el potencial de registrar un sismo de entre magnitud 8,4 y 9,0.

La investigación también identificó un tramo de aproximadamente 150 a 200 kilómetros entre Ilo y Arica que no habría experimentado una ruptura completa. Según el estudio, esa característica podría favorecer la ocurrencia de un evento superior a magnitud 8.
Las zonas que siguen bajo observación científica
La acumulación de energía sísmica en el sur de Perú y el extremo norte de Chile mantiene la atención de los especialistas. Esto se debe a que existen áreas que llevan décadas, e incluso más de un siglo, sin liberar completamente la tensión acumulada.
Entre los sectores analizados aparecen zonas cercanas a Arica, Iquique y Antofagasta. Estas localidades forman parte de una región donde la interacción entre las placas tectónicas sigue siendo objeto de monitoreo permanente.
De todas formas, los expertos recalcan que estas estimaciones no corresponden a una predicción de un terremoto inminente. Los resultados permiten identificar escenarios posibles y zonas de interés científico, pero no establecer cuándo podría ocurrir un evento de gran magnitud.
Según consignó Biobío Chile, la investigación entrega nuevas herramientas para comprender el comportamiento de la zona de subducción y evaluar los riesgos sísmicos presentes en el norte del país.
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