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Uso de teléfonos en sala de clases: "El celular debe estar al servicio del fenómeno pedagógico, no como un enemigo"

Psicólogo habló sobre la nueva normativa digital en las aulas chilenas y cómo transformar las pantallas en aliadas del aprendizaje.

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El debate por la regulación de celulares en colegios sumó una postura clave este 2026. Con la entrada en vigencia de la ley que restringe las pantallas en las aulas chilenas, las comunidades educativas enfrentan un complejo escenario de adaptación.

En conversación con Safari Rock & Pop, el psicólogo Daniel Sánchez entregó un crudo diagnóstico sobre la normativa. Para el experto, la prohibición absoluta de estos dispositivos ataca el síntoma pero no el problema de fondo.

El error de eliminar el síntoma

La nueva legislación busca disminuir las distracciones dentro de la sala de clases. Sin embargo, Daniel Sánchez sostiene que la medida resulta contraproducente para el desarrollo de los estudiantes.

"La prohibición esconde el comportamiento, no lo educa", afirmó de forma categórica el profesional. El psicólogo plantea que restar la tecnología de la experiencia escolar bloquea la oportunidad de guiar a los jóvenes en un consumo digital responsable y seguro.

El celular al servicio del aprendizaje

El camino para una verdadera transformación educativa requiere de una profunda innovación curricular. En ese sentido, el especialista enfatizó la necesidad de integrar los dispositivos de forma activa en las materias de estudio.

"El celular debe estar al servicio del fenómeno pedagógico, no como un enemigo", recalcó Daniel Sánchez durante la entrevista. El profesional ejemplificó esta idea con el trabajo de docentes que utilizan las cámaras de los smartphones para registrar fenómenos físicos en cámara lenta.

El gran desafío actual es diseñar clases lo suficientemente atractivas para competir con el entretenimiento digital.

Educación digital frente a la burocracia

El experto también apuntó a las deficiencias en el diseño de las políticas públicas chilenas. Según su visión, las normativas se construyen desde oficinas administrativas con lógicas que cambian cada cuatro años, desconectadas de la realidad del aula.

En lugar de restricciones burocráticas, el foco debería centrarse en enseñar a verificar información, identificar noticias falsas y comprender el funcionamiento de las inteligencias artificiales.

Cabe recordar que los establecimientos educacionales de Chile tienen un plazo límite para adecuar sus reglamentos internos a la nueva normativa sobre el uso de tecnologías en el espacio escolar.

La discusión adquiere urgencia debido al calendario legislativo establecido para las comunidades escolares chilenas. Las instituciones tienen como plazo límite el próximo 30 de junio para adaptar sus reglamentos internos de convivencia a los nuevos marcos regulatorios de tecnología.


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