Debido a la polémica licitación del litio por parte del Gobierno de Sebastián Piñera, a sólo dos meses de que finalice este mandato, este mineral ha estado en boca de todos. Por ello, varios sectores de la sociedad se han referido a este tema, explicando los riesgos que implica esta venta que ya se adjudicó a dos empresas.

En esta nueva edición de Un País Generoso, conversamos con Gabriel León, Biólogo Molecular y comunicador científico. Quien nos conversó acerca de los usos del litio dentro de la medicina y como generador de energía.

El litio: una explotación poco sostenible

Nuestro científico preferido explicó que el litio predomina en la fabricación de baterías y fármacos.

Respecto a su uso como generador de energía, en la década de 1970, una empresa de petróleo manifestó su preocupación de que este combustible tenía sus días contados. Por lo que crearon un fondo millonario para financiar una investigación científica para encontrar otro mineral que no tuviera nada que ver con el crudo.

A esta investigación llegó un académico de Stanford, quien se dio cuenta del gran beneficio que tenían las baterías de litio. Por esto, viajó a Nueva York para ampliar el proyecto y presentarlo al mundo.

Este mineral en general era muy inexplotado en esa época y muy poco abundante. De hecho, es el tercero más liviano en la tabla periódica después del hidrógeno y el helio.

El litio se puede encontrar en Australia y en salares del mundo. Sin embargo, su extracción es poco sostenible, ya que hay que bombear agua hacia el interior de la tierra para recuperarlo. Al estar este mineral en yacimientos de zonas áridas del mundo, con la poca agua que existe, su explotación es un gran dilema, sobre todo en una época donde la electromovilidad se hace vital.

Moderador del ánimo

Por otro lado, el litio se utiliza mucho en la industria farmacéutica. En un principio, se usaba para tratar la gota, enfermedad de las articulaciones.

Sin embargo, luego se descubrió que podía servir para tratar problemas neurológicos. Esto ya que en Texas, año 1881, una mujer diagnosticada con trastorno mental comenzó a beber agua desde unos pozos, mejorándose de su problema.

Por ello, estos pozos se hicieron muy famosos, siendo conocidos como «Crazy Water», descubriéndose después que tenían litio. De esta manera, se comenzó a utilizar lentamente con estos fines, llegando a parar incluso al creador de la bebida 7 Up. Quien en 1829 había creado una soda con cloruro de litio, aunque después se canceló por muertes de personas por paros cardiacos.

De esta manera, el litio actúa como un moderador del estado del ánimo, siendo incluso homenajeado en la canción «Lithium» de Nirvana. Sin embargo, su uso prolongado puede causar daños en los riñones, por lo que hay que consumir fármacos de este tipo con precaución.