En tiempos en que la individualidad prevalece, historias como la protagonizada por Tanner Wilson dan esperanzas de que no todo está perdido.

El joven, estudiante del instituto Caddo Hills en Norman, en Arkansas, Estados Unidos, se dio cuenta que su compañero Brandon Qualls usaba una silla de ruedas manual para desplazarse, lo que evidentemente le provocaba un gran cansancio.

Entonces tuvo una idea: trabajar a tiempo parcial durante dos años en un taller mecánico local para comprarle una silla de ruedas eléctrica, publica ABC.

Hace unos días le dio la sorpresa a amigo: «Entraron con la silla y mi cara explotó… llorando por todas partes… como, ‘Wow, ¡no puedo creer que hiciera eso por mí!'», expreso Brandon.

El estudiante agradeció el gesto de su compañero de instituto, ya que será una gran ayuda para sus traslados. «Mis brazos se cansaban mucho y tenía que parar y descansar», dijo sobre su antigua silla.

La página oficial de Facebook de la escuela secundaria compartió una imagen de ambos y un mensaje en el que alababa la actitud del joven: «Tanner ha estado ahorrando durante dos años para mostrar su aprecio y amistad por Brandon».

«Ha sido un buen amigo y quería hacerle un favor», dijo Wilson. «Brandon, siempre ha estado ahí para mí», reconoció.

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