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Nuevamente La Segunda nos sorprende con material de calidad (?): A página completa apareció la Escuela de Seducción LevantArt, en la que enseñan a “seducir” de forma práctica, en solo tres meses y por $400.000 pesos.

En el texto que incluye citas del tipo “yo no tengo miedo, recuerden que el miedo paraliza” y “si les gusta una mujer, no le hablen, háblenles a las amigas”, se da a conocer la experiencia de ocho sujetos que pagaron esa cantidad de plata para superar (?) sus problemas de frágil masculinidad y poner en su lugar un trozo duro y seco de machismo heteronormado.

De entre 25 y 35 años, los sujetos amantes de los mocasines -sin ellos “la atracción no se concibe”- comentaron diversos aspectos de su aprendizaje, entre los que se encuentra la forma de tratar a las mujeres y el tipo de jerga que utilizan entre ellos para hablar en código.

Sobre lo primero, uno de ellos aseguró que “hay que ser arrogante simpático”, pero que a veces “hay que decirles un NEG”, refiriéndose con esto a comentarios negativos para minar la autoestima de la otra persona con el fin de que “no crean que tienen el dominio”. Hermosa forma de pensar.

Dentro de las otras siglas ocupadas por los galanes (?) son C2 (“citas”), Opener (frase con la que comienzan una conversación) y TTF (Típico Hombre Fracasado, como se refieren a quienes no actúan como ellos).

Otro de los alumnos de esta destacada (?) academia aseguró que “la Escuela de Seducción me cambió el switch. Hoy tuve una entrevista de trabajo y sentí que sin querer estaba seduciendo a la psicóloga“.

Relataron que antes eran inseguros, pero que este curso les cambió la vida, en especial los talleres prácticos en Las Urracas y otras discoteques. En aquel recinto, según relata el periódico, “los ocho seductores con diploma se repartían por todo el lugar hurgando feromonas”. ¿Quién dijo que el periodismo no podía ser poesía? (?).

La importancia de aquel tema para estos sujetos es tal que uno de ellos, supuestamente profesor de Cálculo en la Universidad de Chile, dijo que era “más importante enseñar seducción que cálculo”. Aquel es el fruto de una escuela que los “entrenó para el éxito y también para las cachetadas”.

Y sí, todo esto es real. Compruébalo aquí:

Diario La Segunda