RESEÑA | Paul McCartney balancea la nostalgia y la frescura en su nuevo disco "The Boys Of Dungeon Lane"

En su nuevo disco, el número 19 de su carrera solista, Sir Paul mira hacia atrás a su infancia pero musicalmente es variado.

Paul McCartney

Paul McCartney publicó este viernes su álbum de estudio número 19 (contando solamente su catálogo solista). Con 83 años, y con un legado tan enorme, es difícil pedirle que busque algo nuevo. Pero que alguien como Macca siga esforzándose por innovar tiene un gran mérito de por sí.

Afortunadamente, el último disco de McCartney no se queda solo con ese mérito, sino que también entrega uno de los mejores trabajos de Paul en los últimos años. Con ojos en el pasado pero buscando una frescura nueva, el ex Beatle sorprende con un disco versátil y variado.

Paul McCartney mira hacia atrás y avanza hacia adelante

Las impresiones que daban los primeros sencillos y el material promocional es que el ex Beatle recaería mucho en la nostalgia y en el pasado; que este iba a ser un álbum retrospectivo.

Sin embargo, el resultado es distinto. Si bien las letras hablan del pasado, de Liverpool y de su vida de joven, la música no es solo sobre el pasado. Más bien, es una demostración de la paleta de colores que tiene bajo su brazo y que ha desarrollado en las últimas 7 décadas.

Desde baladas con él solo en guitarra como "Down South", hasta temas más pesados de rock que recuerdan a canciones de Wings o The Beatles como "Come Inside" o "Mountain Top". Desde canciones más experimentales hasta lo más tradicional, este álbum contiene una gama de sonidos que es variada y evita un tracklist repetitivo.

La frescura de este disco se puede atribuir a la coproducción con Andrew Watt, quien ha trabajado con artistas desde Justin Bieber y Dua Lipa hasta Ozzy Osbourne y los Rolling Stones. Sin embargo, en este disco es copiloto, con Paul McCartney dirigiendo la parte creativa.

En material complementario, Paul dijo que no hubo un gran concepto detrás del álbum. Más que eso, fue que las canciones fueron dándose naturalmente alrededor de esta idea Liverpool en su infancia. A todas luces, la creación fue bastante libre junto a Watt, con Paul haciendo casi todo, al estilo de la trilogía McCartney.

Con una orientación más pop, más centrada en canciones, pero sin tratar de apelar a la juventud, The Boys from Dungeon Lane es un disco que se siente nostálgico y fresco a la vez, y que apunta a ser lo mejor de las últimas décadas de Sir Paul.


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