Después de ocho años, Robbie Williams regresó a Chile con su show BRITPOP Tour. Un esperado reencuentro que el mismo artista reconoció que extrañaba.
Pero más que celebrar el último lanzamiento, el foco del show fueron sus grandes éxitos y su enorme carisma como showman.
El show comenzó con “Let Me Entertain You”, que cantada por Robbie Williams en no solo es una declaración de principios, sino un spoiler de lo que se viene.
Y es que a pesar del nombre de la gira, Williams no es un rockstar noventero, tampoco es una estrella pop. Al menos, no es solo eso; es un entertainer, concepto que no tiene traducción directa, pero que deja entender que su don esencial es el de entretener al público.
El regreso de Robbie Williams a Chile
En ese sentido, el concierto adquiere a ratos una sensación de show de varieté de Las Vegas, con momentos donde el cantante hace monólogos, conversa de su vida, de cómo se siente, de su familia, de qué extraña a su hija, y le dedica “Pretty Face” mientras le manda un mensaje.
Incluso en vez de presentar a su banda como tradicionalmente lo hacen los artistas y las bandas de rock, él prefiere que cada uno toque un fragmento de una canción, lo que da espacio a que el público coree canciones como "Hey Jude", "YMCA" o "We Will Rock You" en un segmento llamado "Shit or not".
También, en otra dinámica, llamó a Thom Rylance, guitarrista de la banda invitada The Lottery Winners, para poner a prueba al público y ver si se saben canciones como “Candy” e incluso terminaron tocando "Wonderwall".
Éste afán también por ir más allá de lo que se acostumbra en un concierto de estadios como este, hace que el show también esté lleno de interacciones con el público. Partiendo la cancha por la mitad, hay una pasarela de la que Robbie Williams se aprovecha para cantar más cerca del público durante gran parte del show. El británico conversar con ellos, incluso dedicarle “She’s The One” a una suertuda mujer.
El entretenimiento como foco
Aunque el concierto no está lleno de pirotecnia o de demasiados artilugios tecnológicos, sí acentúa la presencia escénica con complementos teatrales o un grupo de bailarinas, que en varias de las canciones aparecen con coreografías y trajes extravagantes que le dan un importante impulso visual al espectáculo. Además, esta performance aporta a la sensación mencionada anteriormente de show de Las Vegas.
Al final son esos los momentos que más destacan en un show como este uno sabe que va a ir y disfrutar hits, que sonarán canciones como "Better Man", "Millennium" o "Kids". Es lo que pasa entremedio de esas canciones, lo que hace que el espectáculo sea precisamente eso, un espectáculo. Y si bien los cimientos son las canciones, los pilares que levantan el show son el carisma y el empeño de Robbie Williams y quienes lo acompañan en el escenario de darle dos horas de absoluto entretenimiento, a quienes pagaron una entrada para ir a verlo.
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