Es un año trascendental para la historia del entretenimiento en Chile, con el traslado de Fantasilandia a la comuna de San Bernardo. En ese contexto, el gerente comercial del parque de diversiones, Cristián Ivovich, transparentó las impresionables cifras que rodean a la industria de las atracciones.
En conversación con eel podcast “Con peras y finanzas”, Ivovich reveló cuánto cuesta realmente una montaña rusa de primer nivel. También desglosó el origen de la empresa y los pormenores de sus inversiones más millonarias.
El origen de Fantasilandia
Según relató el gerente comercial, Fantasilandia nació como parte de un anhelo personal de su fundador, Gerardo Arteaga, quien viajaba constantemente a Brasil y soñaba con replicar un parque de esa magnitud en tierras chilenas.
Las raíces del proyecto se remontan a 1975 en el teatro Marga Marga de Viña del Mar. En ese entonces, Arteaga, en el marco de sus colaboraciones con el Hogar de Cristo, recibió unos autos chocadores como medio de pago.
Tres años más tarde, en 1978, el parque abrió formalmente sus puertas en el Parque O'Higgins con apenas ocho juegos, luego de que el empresario sellara un acuerdo con el alcalde de Santiago de la época. La premisa es que el recinto traería seguridad y entretención a la comuna. La única condición estricta de la concesión municipal fue que Fantasilandia debía ser un parque "de clase mundial".
Cuánto cuesta comprar una montaña rusa
Hoy en día las montañas rusas representan el atractivo principal para los visitantes y son la mayor inyección de capital para la compañía.
De acuerdo con lo explicado por Ivovich, si se desea adquirir una estructura directamente a un fabricante de primer nivel, el valor supera fácilmente los 30 millones de dólares. Y esta cifra neta no considera los complejos gastos de instalación ni los planes de mantención posterior. En tanto, en los parques temáticos de escala global como Disney los presupuestos se disparan de forma sideral, llegando a gastarse 100 millones de dólares en una montaña rusa, además de la inversión requerida para la tematización.

Para equilibrar su oferta y ampliar la cartelera de juegos, Fantasilandia recurre a estrategias mixtas que incluyen la compra de atracciones nuevas y usadas.
De hecho, Ivovich confesó que las montañas rusas más grandes que posee el parque actualmente son de segunda mano, que han tenido la suerte de encontrar estructuras en destinos internacionales que nunca se terminaron utilizando y que estuvieron años sin uso.
Esto contrasta con otras de sus adquisiciones, como la montaña rusa Spider, la cual fue comprada completamente nueva y diseñada desde cero por el equipo en cuanto a elección de color y tematización.
Últimas vacaciones de invierno en Santiago
La salida del icónico parque capitalino es inminente tras casi medio siglo de historia en el lugar. El gerente comercial aclaró que el traslado se debe a que la concesión que se dio por 50 años ya se va a acabar.
La administración ratificó que el cierre definitivo en Santiago y el cambio a San Bernardo se harán totalmente efectivos en menos de un año. Por esta razón, desde el parque hicieron un llamado abierto a los ciudadanos a visitarlo prontamente, ya que estas vacaciones de invierno de 2026 serán las últimas de Fantasilandia en el Parque O’Higgins.
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