La Met Gala 2026 se llevó a cabo con una prometedora temática: "Fashion is Art" (La moda es arte). Sin embargo, lo que debió ser una explosión de creatividad terminó convirtiéndose en una decepción para los especialistas.
En una reveladora conversación en el programa Safari Rock & Pop, conducido por Maca Hansen y Kevin Felgueras, la periodista de moda Kiki Proust evaluó más negativamente el desempeño de las celebridades.
"Yo siento que hace mucho tiempo, al menos en mi impresión, no me decepcionaba tanto quizá una alfombra roja. Sobre todo la del Met, que es el momento en que las personas se pueden lucir", sentenció Proust en el programa.
Para la experta, el gran pecado fue la falta de riesgo artístico en un concepto tan amplio, resultando en una pasarela de trajes negros convencionales y referencias literales que no lograron elevar la moda al nivel de arte por sí misma.
El "Factor Bezos" y la sombra del dinero en la Met Gala 2026
Uno de los puntos más críticos de esta edición fue la excesiva comercialización. Jeff Bezos donó entre 6 y 10 millones de dólares para financiar el evento, lo que generó un fuerte rechazo social debido a las críticas por las prácticas laborales en sus empresas.
La tensión se sintió afuera del museo con la organización de una "Not Met Gala" y protestas simbólicas que incluyeron el depósito de botellas con "pipí falso" alrededor del recinto. Este ambiente se trasladó a la alfombra cuando Lauren Sánchez, esposa de Bezos, apareció con un diseño de Schiaparelli tildado de "básico".
Según Proust, la crítica en redes sociales fue implacable. "Lo que decían era esta típica frase que 'aunque la mona se vista de seda, mona se queda'". Incluso se especula que la evolución del personaje de Emily Blunt en la secuela de El Diablo viste a la moda está inspirada en la controvertida figura de Sánchez.
Entre el disfraz de Halloween y la falta de ética
La crítica también alcanzó a los pilares del evento. La mismísima Anna Wintour fue blanco de cuestionamientos. No solo por repetir un estilo similar a años anteriores, sino por el uso de una capa confeccionada con plumas de aves reales.
Por otro lado, Heidi Klum encendió el debate sobre el límite entre la moda y el disfraz al presentarse como una estatua viviente. "Esto no es Halloween, estas no son tus fiestas de Halloween", fue el comentario generalizado según la periodista.
Otro punto de quiebre fue la elección de Bad Bunny, quien sorprendió al asistir al evento más exclusivo de la moda usando un traje de la marca masiva Zara. Pero el problema es que también parecía más un disfraz que un traje de Met Gala.

Los aciertos que salvaron la noche
A pesar del balance negativo, Proust destacó a quienes sí entendieron la consigna de transformar la moda en una pieza artística. Emma Chamberlain destacó con un vestido de Mugler pintado a mano con 30 colores primarios, mientras que Lisa de Blackpink sorprendió con un velo que incluía prótesis de sus propios brazos.
Mención especial recibió Paloma Elsesser, quien lució un diseño de patchwork confeccionado con 100 vestidos antiguos de eBay, logrando una propuesta sostenible y conceptualmente potente.

Asimismo, Hunter Schafer fue aplaudida por su capacidad de "contar la historia del cuadro que quería representar".