Cuando en 2001 salió la primera de las películas de la saga de Harry Potter, La Piedra Filosofal, a todos se nos quedó en la mente la imagen del joven mago. Lentes redondos y una cicatriz con forma de rayo. Sin embargo, ese último e inconfundible detalle, no es lo que parece.

La marca, es el único vestigio que quedó en Harry del ataque de Lord Voldemort cuando era un bebé. Ya que su madre, Lily Potter, se atravesó y con una «barrera de amor» logró proteger al pequeño Harry del Avada Kedavra, una maldición asesina. Justamente ese hechizo es lo que le da forma a la cicatriz. Ya que el movimiento de la varita se corresponde con la marca en la frente de Potter.

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Así, el misterio del símbolo de Harry Potter queda resuelto, gracias a un pequeño pero muy importante dejado por la autora J.K. Rowling. Los fanáticos, solamente tenían que ver algo tan simple como el movimiento de la varita.

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