Era 30 de diciembre de 1999. En su mansión de Henley-on-Thames, George Harrison en ese entonces de 56 años estaba con su esposa. De pronto, irrumpió en el lugar Michael Abram y atacó a la pareja.

El legendario guitarrista de la banda de Liverpool, pese a resistirse, fue alcanzado por Abram. Finalmente fue herido al lado derecho de su torso con un cuchillo, pero los 2,5 centímetros de corte no alcanzaron ningún órgano vital de Harrison.

El atacante dijo que estaba siendo poseído por el propio Harrison y que Dios le ordenó matar al antiguo Beatle. Abram, que ya había estado internado por consumo de drogas, fue recluido en un psiquiátrico.

George Harrison, claramente afectado fue ocultándose cada vez más. Pese a que no sufrió la misma muerte que tuvo Lennon 20 años antes, no pudo librarse del cáncer de pulmón. Harrison murió el 29 de noviembre de 2001 en Los Ángeles, dejando sólo a McCartney y Ringo Starr como los Beatles que quedan vivos.

Como curiosidad, el atacante de George Harrison fue liberado del sanatorio en el que estaba un año después de la muerte del músico.

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