Una fotógrafa noruega llamada Johanna Siring, viaja constantemente alrededor del mundo para capturar  historias de moda, de artistas y personas que llaman su atención, pero fue su última ocurrencia, la que se volvió viral.

Se trata de un experimento que hizo hace algunas semanas llamado: «Kiss of a Stranger», en el que le ofreció a algunos desconocidos que la besaran para ver cómo cambiaban sus expresiones antes y después de un beso.

Para esto, retrató sus rostros cuando llegaban al lugar donde serían fotografiados y luego les tomó otra, después del acto anteriormente mencionado. «Algunos me daban un beso rápido y luego se morían de risa, mientras que otros se lo tomaron más en serio», dijo Siring.  Agregando que,»lo más interesante fue que sentí que los conocía un poco más después del beso, y creo que es esta sensación, es la que se refleja en los segundos retratos».

Este fue el resultado: