Un joven, editor del sitio Bright Side, realizó un experimento para dar a conocer los cambios físicos y mentales que sufre el cuerpo con la ingesta de alcohol.

Para esto, bebió un litro de cerveza prácticamente todos los días de la semana durante un mes.

Antes de esto, el norteamericano aclaró que no tenía malos hábitos alimenticios, de sueño y también una buena rutina de ejercicios, algo que graficó con fotografías que luego utilizaría para un «antes y después».

Uno de los primeros efectos que notó, después de solo una semana, fue el de la aparición de dolores de cabeza, algo que -según él- «no había pasado nunca antes».

Ya en la segunda semana, comenzó a tener problemas para dormir y despertar, algo que sintió «100 veces más difícil de lo usual».

«Necesitaba de al menos 40 minutos para dormir. Además, adquirí el habito de resetear repetidas veces la alarma en las mañanas. Ahora me toma una hora de esfuerzo (y una potente taza de café) para despertar completamente«, añadió.

En su tercera semana, sus colegas comenzaron a notar que estaba más irritable y con falta de concentración. «Antes del comienzo del experimento, me podía enfocarfácil en el trabajo por cerca de cuatro horas sin un break. Ahora, siento la necesidad de relajarme al final de cada hora», confesó.

Ya en la semana final, el muchacho comentó que durante este periodo le costó mucho más hacer ejercicio, con un total de solo cinco sesiones en todo el mes, cuando el normal era entre 10 y 14.

«La cosa que más me sorprendió fue lo rápido que comencé a ganar peso. A pesar del hecho de que nunca dejé de hacer ejercicio, una barriga de cerveza se hizo notar antes del final del mes», añadió.

Entre sus conclusiones se encuentra que su apariencia empeoró, que su calidad de sueño disminuyó notablemente, que trabajar se había hecho mucho más difícil y que aparecieron varios problemas a la salud, tanto en su presión sanguínea como en complicaciones al respirar.

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