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Bitácora del día 3 de Lollapalooza Chicago: El hijo pródigo

El boca a boca de Chicago decía que, cuando salieron a la venta los tickets por día, el sábado era el que más demanda generó. Y la razón tenía tres palabras: Chance the Rapper. El rapero de 24 años es un absoluto héroe local, y luego de medir la temperatura en el lugar, uno se da cuenta rápidamente por qué su nombre aparece primero en el line up, antes de que nombres más experimentados como Arcade Fire, Muse o The Killers.

Ya les hemos contado en los otros reportes de la dominancia del rap, pero lo de Chancelor Bennett, su nombre real, supera toda norma. A los 24 años todavía no tiene un LP oficial publicado como solista, pero sí tres mixtapes. El último, lanzado el año pasado, se convirtió en el primer disco sólo disponible en streaming que fue nominado, y que ganó, un Grammy.

Pero el éxito es manejado con los pies en la tierra gracias a una profunda creencia religiosa que le fue inculcada de chico. Y uno de los hitos recientes que lo ha hecho ser adorado por su ciudad fue el haber donado un millón de dólares para el desarrollo de colegios en lugares de riesgo de Chicago. El hecho fue recalcado por él mismo en un video de un par de minutos que apareció por los pantallas antes de su presentación, generando un rugido de los cerca de 70 mil personas que copaban la explanada del escenario principal a niveles que sólo se habían visto con artistas como Eminem o Radiohead en años anteriores. Nadie en esta versión ha estado cerca.

El show de uno de los protegidos de Kanye West se pasea por un rapeo similar al de su mentor, pero mucho más versátil en su ejecución, paseándose también por el R&B y el gospel, apoyado de un excelente coro y de una banda fuera de serie. Además, en este show Chance the Rapper aprovechó de estrenar un nuevo show acorde al estatus que ha alcanzado en su país.

El resto del día nos regaló grandes presentaciones, además de una temperatura muy agradable para disfrutarlos. Warpaint y Zara Larsson generaron excelentes recepciones pese a lo tempranos de sus shows. Luego vino una tripleta inglesa que, en la misma explanada, se sucedió con excelente arrastre, sobre todo Alt-J y Glass Animals. Pero, de los tres, el premio al mejor show se lo damos a Royal Blood: sólo dos personas sobre el escenario que generan un efecto demoledor, con un baterista extraordinario y un frontman que suple con un bajo las funciones de éste más la guitarra, sin desafinar una nota en el canto.

Banks, Sylvan Esso y Mac DeMarco también destacaron, mientras que Kaskade desató la euforia de un Perry's que marcó sus climax más entrado el día, en una jornada que se destacó por el buen clima, el público más grande hasta ahora y la graduación definitiva del hijo pródigo en su ciudad. Y cuando en los próximos años se enumeren shows históricos de festivales, seguro vamos a agradecer haber estado ahí.