Si bien Lollapalooza apunta cada vez más al mercado actual, sus carteles siguen ofreciendo coqueteos a los clásicos que se mantienen vigentes. Duran Duran definitivamente están en ese grupo, con un catálogo fundamental que se arrastra por más de tres décadas y una carrera que ha sabido mantenerse al día pese a vivir altos y bajos.

Aprovechamos una nueva venida a Chile, la quinta de su carrera, para conversar con Simon Le Bon, su carismático vocalista, sobre su último disco, sus recuerdos del Festival de Viña, llegar a nuevas generaciones con su música y hasta una pincelada de política.

Rock&Pop: Has estado cuatro veces en Chile, la última hace cinco años. ¿Tienes buenos recuerdos de tus visitas?
Simon Le Bon: Claro que sí! Tengo muchos. La primera vez fue durante el regimen de Pinochet, creo que en 1987, o por ahí.

R&P: ¿Estás seguro? Según yo fue en 1993.
SLB: Oh, sí. Tienes razón. Fue 1993. Era un lugar muy distinto. Podías ver que la gente tenía un peso muy grande sobre sus hombros. Cuando volvimos más adelante, vimos un lugar maravilloso. Era todo muy distinto, la gente tenía mucho mejor espíritu. Ese peso ya no estaba, veíamos pura felicidad. Así veo Chile ahora: un país moderno y de actitud fresca. Me encanta ir.

R&P: ¿Y del Festival de Viña en particular te acuerdas?
SLB: Jajaja sí, claro que me acuerdo. Lo primero que se me viene a la cabeza es que nunca habíamos tocado un show en el que saliéramos a tocar tan tarde. Originalmente teníamos que tocar a las 10, pero terminamos esperando hasta las 2 de la mañana. Y después del show, recuerdo que salimos de fiesta. Fue increíble, lo pasamos muy bien. ¡Mucho pisco!

R&P: ¿Pisco sour o piscola?
SLB: Mmm, parece que fueron los dos, jajaja.

R&P: Y ahora vienen con nuevo disco, el primero en cinco años, que es un disco bien moderno. En él se reencontraron con viejos amigos pero también trabajaron con gente más nueva, como Janelle Monáe y nuevamente Mark Ronson. ¿Cuál era la idea detrás de Paper Gods? ¿Tratar de mantenerse frescos?
SLB: Todo parte de una idea muy simple: queríamos hacer un disco que sonara a Duran Duran del siglo 21. Un disco moderno, pero en el que nuestros fanáticos pudieran reconocernos e identificarse con él. Y empezó solo con nosotros, pero luego John Frusciante, el ex guitarrista de Red Hot Chili Peppers, nos escribió sugiriéndonos que él podía tocar guitarra en algunas de nuestras canciones. Nos pareció una idea fantástica si es que resultaba.

Y luego, cuando vimos la vida que podía traerle a nuestra música una colaboración externa, se nos ocurrió que podíamos incluir a más gente. Partimos canción a canción, y así fue entrando gente como Janelle. Después aparecieron los viejos amigos, como Nile Rodgers o Mark Ronson. Pero la persona que más entendió este nuevo sonido que queríamos lograr fue Ben Hudson, el productor, que incluso escribió varias canciones con nosotros y nos ayudó a encontrar ese sonido moderno.

R&P: Suenas muy contento con el proceso y el resultado. A muchas bandas les cuesta mantenerse activas trabajando constantemente después de tantos años juntos. ¿Existe ese problema para Duran Duran?
SLB: Mientras sigamos amando la música, va a seguir siendo fácil. Y va a seguir siendo fácil mientras sigamos estando orgullosos de Duran Duran y sabiendo que todavía existen cosas buenas dentro de nosotros bajo la superficie. Nunca ha sido un problema, siempre hemos hecho lo que nos sale natural. Mientras sigamos así, estaremos felices.

R&P: Además han tenido que atravesar por altos y bajos, a veces estando muy arriba y otras por debajo las expectativas. ¿Cómo se sortea eso en el largo plazo?
SLB: Sí, creo que hay que mantenerse fiel a uno mismo. De esa forma, pase lo que pase, vas a terminar haciendo un disco que a ti te guste. Eso es lo importante. Tienes que hacer música que te emocione como artista. No veo el punto en ir cazando la moda del momento. Nuestro principal motor para seguir haciendo música es poder tener canciones nuevas que tocar sobre el escenario. Y cuando eso es bueno, nos emociona mucho. Tenemos muchas ganas de ir a tocar algunas de estas canciones nuevas para ustedes en Chile.

R&P: Eso es interesante, porque -apartando Viña del Mar- es primera vez que vienen a tocar a un festival. Y en este caso, es un festival en el que el público es cada vez más joven.
SLB: Sí, cierto.

R&P: ¿Les gusta ese formato más actual o prefieren todavía el de tocar en un teatro sólo con sus seguidores?
SLB: Nos encanta, nos gusta mucho. La gracia es que puedes tocarle a gente que quizás de otra manera no escucharía nunca a Duran Duran. Es una gran oportunidad para nosotros para emocionar a nueva gente y mostrarles cómo hacemos las cosas nosotros.

R&P: El otro día veía un video en el que le ponían audífonos con canciones clásicas de Daft Punk a un grupo de gente muy joven y no las conocían, sino que sólo las que sacaron recién. ¿Les emociona la idea de tocar esos clásicos como «Girls on Film» o «Rio» a un público que quizás no conoce esas canciones, para ver si les gustan?
SLB: ¡Absolutamente! Esas canciones eran buenas en los ’80 y siguen siendo buenas canciones hoy. Lo pasamos muy bien tocándolas.

R&P: Y con tantos clásicos, además de las canciones nuevas que quieren tocar, ¿cómo adaptan sus setlists al formato festivalero, que suele ser más corto?
SLB: Sí, exactamente. Tenemos como una hora generalmente, así que la elección del setlist siempre es crucial en este tipo de eventos. Por suerte tenemos mucha experiencia haciendo eso y sabemos bien cómo hacerlo, así que habrá un puñado de canciones nuevas conviviendo con los clásicos. Y quizás alguna sorpresa.

R&P: ¿En serio? ¿Cómo qué? ¿Algún invitado por ejemplo?
SLB: Puede ser. Queremos hacer algo que sorprenda y que nunca hayamos hecho. Nunca se sabe.

R&P: ¿Hay alguien del cartel que tengas especiales ganas de ver?
SLB: Sí, claro. Soy un gran fanático de The Weeknd, es fantástico. The Strokes son siempre buenísimos.

R&P: Hablando un poco de eso, me interesa tu opinión sobre la forma en la que se escucha hoy. Ustedes han atravesado tipos de mercado musical muy distintos, desde el vinilo y los canales de música hasta hoy, que es todo por streaming o YouTube.
SLB: Si la gente está escuchando música, me da lo mismo cómo lo hagan. Yo trabajo enfocado en discos. Me gusta ese ritual de entregarte a un artista por 45 minutos y tratar de entrar en su estado mental, pero si la gente quiere escuchar solamente los singles o ver los vídeos, está bien también.

R&P: Una última pregunta, Simon. Su carrera empezó en medio de una etapa política complicada, con gente como Thatcher o Pinochet en el poder. Hoy la cosa se ve difícil también después de un período en el que hubo esperanza, con cosas como el Brexit, Donald Trump o los problemas de inmigración. Artistas contemporáneos a ustedes, como Depeche Mode, se han inspirado en lo que pasa hoy para hacer su nuevo disco. ¿Qué te parece a ti lo que está pasando en el mundo y el cómo se está traduciendo a la música?
SLB: La verdad es que yo trato de mantenerme positivo. Creo que todo el tiempo están pasando cosas, pero no dejo que la política me tire para abajo, porque sé que podemos comunicarnos con la gente en un nivel diferente. Estoy emocionado al ver un mundo que está cambiando, porque veo el cambio siempre como una oportunidad de crecimiento. La verdad es que sigo algo desconcertado por la elección de Donald Trump, pero no puedes juzgar hasta que no veas lo que hace realmente. Es interesante, por decir lo menos, ver lo que está pasando en Estados Unidos.