En Rock & Pop conocemos a Josefa Miranda hace rato.

Estudiante de astronomía y fan del #PlanMaestroRP y militante del #RPUK, hoy salió en el diario y en diversos medios por una de las locuras más grandes que hemos conocido por fanatismo: Hizo un largo y sorpresivo viaje para encontrarse con Damon Albarn en medio de sus sorpresivas vacaciones en «In Chile, in Chile».

 

Damon Albarn anda «in Chile, in Chile» – Rock & Pop

 

Apenas se supo que el cantante de Blur estaba por acá, Josefa juntó la plata con parte de Blur Chile y partió a San Pedro de Atacama a buscarlo. «Viajé sola 18 horas para ir a ver a Damon. Y 18 para volver», nos cuenta, detallando que ya en el pueblo las cosas se hicieron aún más cuesta arriba. «Como dos veces yo me quise ir a mi casa porque de verdad me empezó a afectar la altura. Si bien trabajo en un observatorio a 3.000 metros de altura, ahí estaba a 5000 metros y me empezó a doler mucho la cabeza. Y cuando sentí eso me encontré con unas esculturas de elefantes y dije ‘oh, esto es una señal que no me tengo que ir'» y como esas tuvo muchas: un helado que le regalaron en el bus, igual al del Magic Whip o personas tocando en la calle.

Josefa recorrió el pueblo cerca de 4 horas, recorriendo cada uno de los puntos turísticos sin más compañía que su teléfono, donde mandaba actualizaciones al grupo de fans apenas podía. «Andaba sola. La amiga que me iba a acompañar no fue al final», nos contó.

 

 

Cerca de las 18 horas, después de no encontrarlo, caminó desconsolada al terminal de buses. A una cuadra y de imporviso, se lo encontró  en el Paseo Caracoles, el lugar donde prácticamente comenzó todo por pura tincada: una tienda de bicicletas, al frente de otra de instrumentos y objetos místicos: «Fue el primer lugar donde se me habia ocurrido buscarlo (…) y cuando me iba a ir, lo encontré con Suzi (Winstanley, su pareja)».

«Yo iba de lentes oscuros y frente a frente, viene Damon. Iba mirándolo todo y Suzi también. Me paro al frente y le digo ‘¿Damon Albarn?’ – «Yes, i am» – ‘¿Suzi?’ – «Hi», me dijo. «Good afternoon… i find you!», y me saco los lentes»… Mejor que la propia Josefa nos cuente.

 

 

«Él es el que me mete conversa porque yo me pongo muy nerviosa. Él le dijo a su señora que me sacara la foto», nos cuenta Josefa para ejemplificar lo nerviosa que se sentía en ese momento.

Después de una botella de vino hecho de meteoritos y que reconociera su primer encuentro, que involucró otra botella y conversar otro grato, lanzó la otra bomba: «Josefa, I will come back with Gorillaz next year».

Pero después de toda esta aventura, ha venido el siempre infaltable bullying tras su hazaña. «Me da lo mismo porque desde que pasó el tema del gorro de elefante el 2014 (en su concierto solista, donde usó un simpático elefante en la cabeza regalado por Josefa) me he ganado que muchas personas me tengan mala y sobre todo porque él se acuerda de mí y sabe mi nombre. Eso ha generado anticuerpos desde entonces. Esas cosas a algunas personas les molesta»

«Yo en ningún momento iba a contar a todo el mundo donde estaba o ir en patota porque no lo quería incomodar. Fui súper respetuosa y, como él me conoce, sabe que no iba a ir en plan de molestarlo«.