Es cada vez más común que los estudiantes utilicen inteligencias artificiales como ChatGPT para estudiar, preparar trabajos o entender contenidos complejos. Sin embargo, recurrir a estas plataformas para revisar materias académicas puede generar un efecto contraproducente.
Un estudio elaborado por el CENIA y el CIAE de la Universidad de Chile reveló que interactuar con esta herramienta genera una engañosa sensación de aprendizaje que no se traduce en un conocimiento real.
Según el estudio realizado con 102 alumnos, quienes consultaron al chatbot sobreestimaron su nivel de comprensión y posteriormente elaboraron explicaciones de menor calidad en comparación con aquellos que leyeron la misma información en formato escrito tradicional.
¿Alumnos que estudian con ChatGPT no aprenden?
La investigación evaluó el impacto de la herramienta en el desarrollo de la "ilusión de profundidad explicativa", un fenómeno cognitivo donde las personas creen entender un tema de forma más compleja de lo que realmente pueden demostrar.
Para el experimento, los participantes abordaron preguntas sobre fenómenos cotidianos. Estas son: por qué existen los años bisiestos, cómo se fabrica el vidrio, cómo funcionan los cierres y por qué la Luna tiene fases.

Un grupo interactuó directamente con ChatGPT, un segundo grupo leyó los mismos textos generados por la inteligencia artificial sin conocer su origen, y un tercer grupo no recibió material adicional.
Al analizar las respuestas escritas, evaluaciones independientes calificaron con un promedio de 2,47 puntos al grupo que usó ChatGPT. Mientras que el grupo que solo leyó los contenidos alcanzó 2,75 puntos.
Asimismo, el análisis lingüístico mostró que las respuestas de los usuarios del chatbot fueron más breves, con un promedio de 43,8 palabras frente a las 59,6 del grupo de lectura, y presentaron una menor variedad de vocabulario.
El riesgo de confundir acceso con aprendizaje
El académico del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile, Ernesto Guerra, explicó el trasfondo del hallazgo. "Tener acceso a una buena explicación no significa necesariamente haber incorporado ese conocimiento. Una persona puede reconocer y seguir una explicación cuando la tiene delante, pero no necesariamente reconstruirla después por sí misma", dijo el investigador.
Los autores del estudio, entre los que también figura Patricio Felmer, Premio Nacional de Ciencias Exactas 2011, aclararon que los resultados no implican que la inteligencia artificial sea perjudicial en todos los contextos educativos. Sin embargo, advirtieron que la fluidez conversacional de estos sistemas facilita que los usuarios atribuyan a su propia memoria datos que pertenecen a la plataforma.
El desafío educativo frente a la IA
La evidencia adquiere relevancia ante la rápida integración de la tecnología en las aulas del país. Datos del informe PISA confirmaron que el uso de estas herramientas está ampliamente extendido entre los escolares chilenos. Esto que exige evaluar la calidad de los procesos de aprendizaje derivados de su aplicación.
Frente a este escenario, los expertos recalcaron la necesidad de desarrollar mecanismos de autoevaluación en los estudiantes. "En un mundo donde obtener información es cada vez más fácil, una de las habilidades más importantes puede ser saber distinguir entre tener una explicación disponible y haber aprendido realmente a explicar", dijo Ernesto Guerra.
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