Hoy es uno de los festivales más importantes de Latinoamérica, pero cuando Lollapalooza Chile aterrizó por primera vez en 2011, pocos imaginaban que terminaría transformando la forma de vivir la música en el país. Detrás de ese debut hubo meses de incertidumbre, un enorme riesgo económico y una apuesta que parecía imposible.
En conversación con Rock & Pop, Sebastián de la Barra, fundador de Lotus, recordó cómo nació el proyecto que convirtió a Chile en la primera sede internacional del histórico festival creado por Perry Farrell.
El comienzo de Lollapalooza Chile
Antes de que existiera Lollapalooza Chile, Sebastián de la Barra decidió dejar atrás la ingeniería comercial para dedicarse a proyectos vinculados con la música. Ese camino terminó llevándolo a reunirse con Perry Farrell para proponerle llevar el festival fuera de Estados Unidos por primera vez.
La idea parecía descabellada. Tras conseguir el visto bueno, el equipo tuvo apenas tres meses para levantar el evento completo. "Tres meses para buscar todos los artistas, producir todo el show", recordó.
De la Barra comparó la producción con construir una ciudad desde cero. "Es montar una ciudad efímera que aparece y desaparece. Es una locura... de un nivel de riesgo brutal", afirmó en Nos Bebemos.
El cambio que provocó en los festivales chilenos
Aunque hoy el festival agota entradas cada año, el primer Lollapalooza Chile estuvo lejos de ser un éxito asegurado. Incluso, el equipo esperaba vender más boletos de los que finalmente consiguió.
Sin embargo, la perseverancia terminó dando resultados. Para De la Barra, el crecimiento llegó entendiendo que era un proyecto de largo plazo y que había que "picar piedras" durante varios años.
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