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"Esta cuestión no se va a hacer nunca más": La confesión de querida artista nacional respecto a primer Lollapalooza Chile

Denisse Malebrán reflexionó sobre la primera edición del popular festival.

Lollapalooza
agencia uno

Hoy es normal ver familias completas, niños y personas de todas las edades recorriendo un festival de música. Sin embargo, hace poco más de una década ese escenario parecía impensado en Chile.

Así lo recordó la cantante Denisse Malebrán. Ella aseguró que la llegada de grandes eventos internacionales como Lollapalooza marcó un antes y un después en la forma en que los chilenos viven la música en vivo.

Durante una conversación con Daniel Greve en Nos Bebemos, la vocalista de Saiko reflexionó sobre el cambio cultural que provocaron este tipo de encuentros masivos. Además, destacó que ayudaron a derribar la idea de que los festivales estaban dirigidos solo a un público específico.

El cambio de paradigma que trajeron los festivales

Según Malebrán, la llegada de festivales internacionales demostró que Chile sí estaba preparado para organizar eventos de estándar mundial. También demostró que podía reunir a personas de distintas generaciones en un mismo espacio.

"Sí podemos hacer festivales como se hacen en todo el mundo", afirmó.

La cantante recordó que asistió a la primera edición de Lollapalooza Chile, en 2011, con una mezcla de entusiasmo e incertidumbre. "Dije 'esta cuestión no se va a hacer nunca más'", comentó entre risas, recordando que en ese momento pocos imaginaban el éxito que tendría el evento.

De nicho musical a panorama familiar

Para la artista, uno de los mayores cambios fue que los festivales dejaron de estar asociados únicamente al rock o a públicos específicos. "La familia no era algo para gente netamente roquera", señaló, destacando que hoy es habitual ver padres, hijos y grupos de amigos compartiendo una misma jornada musical.

Malebrán también valoró que estos eventos se transformaran en espacios de convivencia donde distintas generaciones y estilos musicales pueden encontrarse. "La gente va en un mood muy de compartir, muy de coexistir", explicó.

A su juicio, ese cambio permitió que los festivales se consolidaran como verdaderos puntos de encuentro cultural. Ahora el público no solo asiste a ver a un artista, sino también a descubrir nueva música y vivir una experiencia colectiva. Eso hace algunos años parecía imposible en Chile.


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