Las palabras que usamos para dirigirnos a nosotros mismos tienen un impacto directo en nuestra mente y conducta. Si bien durante la infancia ciertas frases o etiquetas del entorno moldean la personalidad, en la adultez son las afirmaciones internas las que continúan guiando el pensamiento.
De acuerdo con un análisis de la revista Psychology Today, existe una combinación en particular de tres palabras cotidianas que actúa como un freno inconsciente para la mente: "No lo sé".
El "hechizo de negación" detrás del "no lo sé"
En el ámbito clínico, los terapeutas observan con frecuencia que al realizar preguntas profundas sobre emociones, recuerdos o patrones de conducta, la frase "no lo sé" brota de manera automática, muchas veces antes de haber dedicado un par de segundos a reflexionar.
Según expone la publicación especializada, aunque en la superficie la expresión parece reflejar una simple falta de respuesta, en realidad funciona como un mecanismo de defensa inconsciente.

Al pronunciarla de forma apresurada, la persona le pone un punto final a la búsqueda de respuestas antes de que esta comience. Clausurando así la curiosidad y descartando de inmediato cualquier posibilidad de autorreflexión.
"Es casi como si nos lanzáramos un pequeño hechizo de negación. El hechizo no borra el conocimiento. Nos protege de acercarnos a lo que la búsqueda pudiera revelar", detalla la columna de Psychology Today.
El arte de la improvisación aplicado a la mente
Para superar este bloqueo mental, la psicología propone aplicar la técnica del "Sí, y..." utilizada tradicionalmente en la comedia de improvisación.
Este principio plantea que, para avanzar en una escena o pensamiento, primero hay que aceptar la premisa disponible y luego construir sobre ella, en lugar de rechazarla de entrada.
En el ejercicio de la introspección no se requiere una certeza absoluta ni dar con una verdad irrefutable en el primer intento; basta con permitir que una hipótesis o intuición inicial entre en el plano consciente para seguir explorando.
¿Qué decir en su lugar?
Para evitar que el pensamiento se detenga de golpe frente a una pregunta incómoda o compleja, la psicología sugiere reemplazar el "no lo sé" por palabras alternativas que mantengan abierta la curiosidad y la reflexión:
- "Lo primero que se me ocurre es..."
- "Si tuviera que adivinar..."
- "Me pregunto si..."
- "Me doy cuenta de que no quiero responder a eso" (reconociendo la resistencia explícitamente).
- "Todavía no se me ocurre nada. ¿Puedo tomarme un momento para pensarlo?"
Sustituir esa respuesta automática no exige tener respuestas inmediatas ni correctas. Más bien, logra sostener la curiosidad el tiempo suficiente para permitir que surjan nuevas perspectivas sobre uno mismo.
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