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La psicología confirma que hay una diferencia clave entre los adolescentes actuales y de los 80's y 90's

Expertos señalaron el cambio estructural en las relaciones juveniles que diferencia a los adolescentes de décadas anteriores y de hoy.

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A diferencia de lo que ocurría en las décadas de los 80 y 90, cuando los adolescentes de la Generación X y los primeros millennials pasaban horas pegados al teléfono fijo, las nuevas generaciones han transformado de forma radical sus hábitos de comunicación.

Hoy, las llamadas han sido desplazadas por la mensajería instantánea y los audios. Y esto ha dado paso a una reticencia e incluso pavor hacia las llamadas tradicionales.

Según la psicóloga Amaya Prado, miembro del Colegio de la Psicología de Madrid, esta aversión no se debe a una falta de habilidades sociales, sino a un cambio estructural y profundo en la forma de relacionarse. La diferencia clave radica en el nivel de control y exposición emocional al que se enfrentan los jóvenes actuales en comparación con sus padres.

La diferencia entre adolescentes actuales y de los 80's y 90's

Las generaciones anteriores no tenían más alternativa que la conversación en tiempo real. En cambio las herramientas digitales actuales han instaurado un modelo donde cada interacción es calculada.

Por un lado, la comunicación escrita o por nota de voz funciona como un refugio que permite pausar, pensar, corregir y borrar errores antes de enviar, otorgando un control medido sobre la imagen que se proyecta hacia los demás.

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Foto: Getty Images

Por otro lado, la llamada telefónica exige espontaneidad, interpretación del tono de voz en directo y tolerancia a los silencios. Al estar habituados a controlar cada palabra, la improvisación de una llamada puede generar inseguridad y ansiedad social. Ya que esto supone mayor exposición emocional.

Un entorno más complejo, incierto y exigente

Además de la forma de comunicarse, el contexto en el que crecen marca una distancia fundamental. Los jóvenes de hoy se desarrollan bajo una comparativa constante en redes sociales que ya no se limita al grupo de amigos o compañeros de colegio. Mas bien, son miles de personas en internet que ven sus contenidos a diario, lo que afecta directamente a su autoestima.

A esto se suma una paradoja señalada por los expertos: a pesar de estar hiperconectados y mostrarse más sensibilizados en salud mental, diversidad y bienestar emocional, suelen contar con menor autonomía cotidiana en la vida real debido a la sobreprotección de los adultos.

No obstante, los especialistas enfatizan que no se trata de una incapacidad generalizada. Sino de una adaptación de jóvenes comprometidos y sensibles a un mundo radicalmente diferente.


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